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Ricardo Varela
Editorial

¿No nos cura ni el doctor ni el amor?

La justicia sigue siendo funcional al poder político y es tal vez una de las mayores responsables de la Argentina en la que da lo mismo un burro que un gran profesor.

¿No nos cura ni el doctor ni el amor?

Si algo le faltaba a Juan Pablo Medina, en su nueva morada de Ezeiza (rejas adentro), fue enterarse de las declaraciones de Cristina Fernández de Kirchner en la entrevista radial que le dio a Beto Casella: “el Pata Medina es un personaje nefasto”. 

Y de repente, todo lo que le parecía estar bien…estaba mal. Estaba mal que el gremio exigiera dinero en negro para “las obras del camping de los compañeros”, o que obligara a inversores de la construcción (públicos y privados) a contratar una determinada empresa de catering (casualmente vinculada a su familia). Tal vez no malo, pero si extraño y difícil de explicar para el hoy caído en desgracia, es el hecho de tener más de 100 autos de alta gama, un helicóptero y un avión en su “supercochera”. Tampoco admite mucho análisis esa especie de pueblada que intentó frente a la sede platense de la UOCRA, con molotovs y alambres electrificados incluidos, que le motivó otra causa en contra: intimidación pública.

Como para dar señales de que algo nuevo está pasando, la justicia decidió no mirar para el costado y hacerse cargo de su razón de ser: hacer justicia. Y en esta línea alguno de los sindicalistas más renombrados en los últimos años, comenzaron a poner las barbas en remojo. Ya le tocó turno al caballo Suárez y al propio Medina. El próximo sería Carlos Quintana de la UPCN bonaerense. Mientras tanto, el juez Bonadío está citando “al portero” Víctor Santa María por una cuenta con 4 millones de dólares en Suiza.

La justicia se enfocó en los sindicalistas. Tanto, que al propio Medina le suman entre sus causas pendientes el haberse pasado un control policial en la ruta 11 hace 3 años. Sí, leyó bien, parece que algún fiscal distraído se despabiló y decidió que aquel incidente de tránsito también debía ser tenido en cuenta ahora que el acusado está en el banquillo.

Algunos creen que la justicia empezó a fluir porque durante el gobierno anterior era funcional al poder político. Yo creo que la justicia sigue siendo funcional al poder político y es tal vez una de las mayores responsables de la Argentina en la que da lo mismo un burro que un gran profesor. Si la justicia mira de reojo el impacto de sus decisiones, y de cómo van a leerlas los gobernantes de turno, estamos perdidos. No nos sirve como país el actual desfile de ex funcionarios kirchneristas por los tribunales, nos hubiese servido que los citaran antes…

Es un secreto a voces que el gobierno nacional impulsará después de las elecciones una reforma laboral con cuatro pilares: flexibilización por sindicato, incentivo al primer empleo, rebaja de aportes y blanqueo laboral. El Gobierno de Mauricio Macri quiere un sindicalismo menos partidista, menos ocupado de candidaturas, y más preocupado por defender a los trabajadores, a los desempleados y a los empleados informales. El argumento es simple: cuando están partidizados, la oposición los usa para criticar y después, cuando llega al poder, los abandona. 

Una muestra más de la Argentina ciclotímica que nos toca vivir.

Buena semana.
 

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