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Vecinos de Mi Refugio atravesaron el Cruce de Los Andes

Dos parejas del country Mi Refugio cruzaron la Cordillera de Los Andes, el mes pasado. Ellos forman parte del grupo Running Team del barrio. “Es mucha adrenalina. Terminas de cruzar y decís: me siento Superman”, confiesa Oscar Reichstein, uno de los protagonistas de esta historia.

El Cruce de la Cordillera los Andes. La hazaña heroica que realizó San Martín en el año 1817, como parte del plan de la Expedición Libertadora de Argentina, Chile y del Perú, para liberar a los países del imperio español. Hoy, a pesar de que existen los medios de transporte para transitar este camino rápidamente, muchas personas deciden sumergirse igual en este camino, ya que lo toman como aventura. Este es el caso de los vecinos del country Mi Refugio, quienes participaron de la carrera del Cruce de Los Andes.
 
Se trata de Giselle Cymberknoh, Darío Schejtman, Oscar Reichste y Viviana Selem, quienes desde hace tiempo se vienen preparando para cruzar la Cordillera de Los Andes. Una travesía que consta de 100 km y se realiza en tres días. "Es muy lindo el recorrido porque llegas solo de esa manera, no podes hacerlo con la bicicleta, el camión”, expresa Reichstein. 

Aunque algunos les podría sorprender la cantidad de kilómetros que debe recorrer los participantes, ese no es para nada el desafío principal de esta carrera. Giselle, Darío, Oscar y Viviana debieron soportar las bajas temperaturas y el viento; escalar montañas; y atravesar bosques, lagunas, ríos, terrenos rocosos.

"La experiencia es única. Yo digo que el cruce es como un parto. Sufrís, sufrís, sufrís pero después, cuando terminas, pareciera que es lo mejor del mundo. Decis, ¿qué estoy haciendo acá, hay momentos donde te enterras hasta la cintura en el barro, hay momentos en qué no sabes cómo vas a hacer para subir”, confiesa el competidor.  

En esta edición 2017, la carrera comenzó en la base del Cerro Catedral donde los corredores debieron pasar tres tramos, de manera individual o en pareja. El primero fue de 35 km hasta cruzar Chile ; el segundo, de 32km hasta el camping Los Baqueanos en ; y el tercero, de 34 km hasta llegar, nuevamente, el Cerro Catedral. Al llegar a cada uno de los puntos, lo competidores durmieron en carpas y se prepararon para el próximo día.

"El frío, el hambre, la mano dura, todo hace que sea una experiencia loca. Mucha adrenalina, terminas eso y decis: me siento Superman”. Es por eso que esta competencia requiere de un gran entrenamiento físico y mental. Oscar recomienda hacer una preparación de mínimo seis meses, entrenando 4 veces por semana.        

Todo comenzó cuando los participantes decidieron unirse hace 6 años atrás al equipo Running Team de Mi Refugio, un equipo conformado por vecinos de entre 30 y 50 años. A partir de allí y, con mucho entrenamiento, el cielo sería el límite. Las personas que conforman este grupo han participado de carreras en Chicago, New York y hasta en Berlín. El próximo desafío de este grupo de amigos será: París.  
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