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Canning

A 12 años del asesinato de Santiago, recordamos el crimen que conmocionó a Canning

Con tan solo 6 años, fue secuestrado y asesinado a golpes por sus vecinos.

A 12 años del asesinato de Santiago, recordamos el crimen que conmocionó a Canning
El 13 de julio de 2005, 12 años atrás, Walter Miralles se dirigía rumbo a arreglar su auto, a pocas cuadras de su casa en Canning, sin saber que ese sería el último día en el que vería a su hijo Santiago de 6 años. El pequeño se encontraba jugando con uno de los hijos de su vecino. "Papá va al chapista y vuelve”, le dijo, pero cuando regresó, Santiago ya no estaba y tres días después aparecería su cuerpo sin vida en una cámara séptica. 

Increíblemente, los responsables de su muerte fueron sus propios vecinos, de quienes solo los separaba un delgado alambrado de metal. "Fue un secuestro extorsivo. Yo recibí un llamado de parte de ellos, que me pidieron dinero y quedaron en volver a llamarme para que se lo entregara pero no lo hicieron”, relató Miralles.
 
Walter explicó que desistieron de seguir con el secuestro, luego de notar la presencia policial en la casa de Miralles. "Podían liberarlo, pero ellos tomaron la decisión de matarlo”, expresó.

En 2008, la familia vecina, conformada por la pareja de Enrique Coito y Ana Isabel Machado, su hijo Alexander Coito, y su padrino Abel Domínguez Farías; fueron encontrados culpables del secuestro y brutal asesinato de Santiago Miralles. Los mismo fueron condenados a prisión perpetua pero, para sorpresa de todos, en 2012 le redujeron la pena y fueron liberados tiempo más tarde. 
 
"Tenemos mucha bronca porque tuvimos una justicia a medias, si bien fueron las cuatro personas condenadas a perpetua, después, por decisión de la Cámara, los jueces redujeron su sentencia. Tendría que haber habido una condena ejemplar y no olvidarse que ellos mataron a golpes a un nene de solamente seis años”, expresó.
 
Sin embargo, eso no frenó a Walter, sino todo lo contrario. El padre de Santiago terminó de estudiar abogacía, carrera que había dejado relegada, y se especializó en derecho penal para luchar por mejorar los derechos de la víctimas de violencia.
 
"No hay una forma de continuar. Uno después sigue adelante como puede y no como uno quisiera, tal vez. A mí, personalmente, me dio una gran contención la familia y el hecho de poder ayudar a otros que hayan sido víctimas también. No hay que bajar los brazos", concluyó.
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