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Conmoción

"Vivaldo no disparó por la música alta, como se dijo"

A dos semanas del trágico episodio, la hija de Graciela Liguori y hermana de Marcos Depetris, asesinados por su vecino Vivaldo, rompe el silencio y cuenta el horror vivido aquel fatídico día.

Se cumplen dos semanas de la masacre de Luis Guillón, en la que Daniel Vivaldo asesinó a balazos a sus vecinos Marcos Depetris y Graciela Liguori.  El hecho ocurrió en la calle Luis de Sarro y los vecinos de la zona afirman que el hombre “tiró a matar” y que no era la primera vez que amenazaba con su arma a la gente del barrio. 

Ese sábado 23 de septiembre, la vida de la familia Depetris cambiaría para siempre y al mismo tiempo ocurriría uno de los hechos más tristes e impactantes que la historia de Luis Guillón. Antonella, hija y hermana de las víctimas, es la encargada de reconstruir la historia como piezas que se arman en su cabeza y que se reproducen una y otra vez en su cabeza. Tanto ella, como su padre y su hermano Gastón (sobrevivientes de la masacre) no podrán olvidar nunca todo lo vivido ese día. 

“Teníamos de vecino a un loco, a una persona desquiciada y nadie hizo nada. Nos cansamos de denunciarlo y dejar constancia de que nos sentíamos amenazados por él.  En este tiempo se dijeron muchas cosas, como por ejemplo, que tuvo esa reacción porque escuchábamos música alta, porque mi papá le ponía los camiones en su vereda y otras tantas hipótesis. Nada de eso es verdad, era una persona que amedrentaba y que ante cualquier disconformidad mostraba su arma” afirma Antonella, echando por suelo todas las versiones que hasta este momento se habían barajado. 

Según cuenta la joven de 19 años, los conflictos con Vivaldo habían comenzado hace tres décadas atrás cuando sus padres compraron el terreno lindero a la casa de este hombre. “Desde ese día empezaron los problemas. Se enojó porque mis papás habían empezado a construir una casa y aparentemente él quería comprar ese lote. Hubo momentos en los que era buen vecino y otros en los que se comportaba muy mal. Sin dudas todo empeoró hace quince años atrás y mi hermano Marcos fue quién más sufrió los ataques de Vivaldo”. 

Todo era motivo de discusión, de todo surgía un conflicto. Sin embargo, hasta el último día la familia Depetris mantuvo los buenos modos y la educación.  “Siempre evitamos el conflicto, la confrontación pero hay un punto en el que resulta imposible. Hicimos muchas denuncias creyendo que la justicia era el camino para terminar con este problema y no fue así. En todas las denuncias se repetía la misma frase ‘temo por mi vida y por la integridad de mi familia’  pero nadie nos escuchó, ni siquiera su propia familia”. 

Según manifiestan era un ex militar, que había tenido participación en la última dictadura militar y que tenía problemas psiquiátricos. Las advertencias de los Depetris hacia la esposa e hijos de Vivaldo, no fueron suficientes e incluso parecieron en vano. “Ellos son tan culpables como él.  Ya no sabíamos cómo hacer para que ellos entendieran lo que nos estaba haciendo pasar Daniel. Capaz no le dieron importancia porque sabían que esto iba a terminar mal y a ellos les convenía que así fuera, también estaban amenazados y en vez de asumir la responsabilidad de resolver este conflicto e internarlo, prefirieron mirar hacia otro lado”. 

La impotencia, el dolor, la conmoción por lo ocurrido, no se borran de un día para el otro e incluso resulta difícil imaginar un futuro luego de semejante golpe. Ese sábado era un día especial, era el cumpleaños de Carlos Depetris y todos se preparaban para los festejos que se iban a realizar esa misma noche en la casa de la familia. “Papá se despertó temprano y fue a hacer unos trámites, mi mamá limpiaba la casa y yo había preparado la torta con la que íbamos a festejar. Mis hermanos también estaban en casa” recordó Antonella y continuó “Yo creo que a Vivaldo le molestó que estuviéramos todos juntos, organizándonos para la pasar un lindo día. Él sabía que era el cumpleaños de mi papá y no me quedan dudas de que lo planificó todo, estaba esperando el momento para atacar”. 

En horas de la tarde, Gastón se encontraba tomando gaseosa en el frente de su casa con dos amigos. No había música y tampoco ruido pero Daniel de todas formas, salió a increparlos. Pocos minutos después, el desenlace fatal. “Escuché gritos y pensé que era Vivaldo amenzando como siempre, cuando salí lo vi a Marcos ensangrentado y a mi mamá tirada en el piso. No lo podía creer, los tiros siguieron y me metí corriendo a casa. Intenté llamar a la Policía pero me tuve que tirar al piso porque varios de esos disparos hicieron explotar los vidrios e impactaron en el living. Es un tipo que sabía tirar, no era un improvisado y sabía muy bien lo que hacía”. 

Ante el panorama que se presentaba frente a sus ojos, Gastón subió a su hermano Marcos a la camioneta de un amigo pero el joven de 27 años murió en el camino. Además llevó a su madre en un patrullero hasta el Hospital Santamarina y quien tuvo la oportunidad de compartir sus últimos suspiros. El resto es historia conocida. 

Daniel Vivaldo, por su parte, al ver llegar a los efectivos policiales se suicidó en la vereda de su casa. “Él había anticipado que no iba a ir preso si mataba a sus vecinos. Ya había pensado en todos los detalles” afirmó Antonella. 

Al velorio asistieron cientos de vecinos, lo cual demuestra el cariño que Graciela y Marcos generaban en la gente. “Estamos viviendo una pesadilla porque nadie nos va a devolver a nuestra familia, no hay manera de revertir todo esto que pasó. Nos quedamos con los recuerdos, con el amor que daban y la dulzura que los caracterizaba. Eso es lo único que nos puede salvar”. 

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