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"Sí o sí, la gente se tiene que ir del locutorio con una solución”

Ese es el lema del local ubicado en la calle Madariaga esquina Ford. Atendido por Damián Figueiras, es uno de los negocios más reconocidos de Luis Guillón.

Desde hace un tiempo, el uso del celular y el servicio de Internet domiciliario dejaron sin clientes a estos negocios. Muchos cerraron, mientras que otros se convirtieron en polirrubros. Sin embargo, esto no ocurrió con "CyberCenter”, el único locutorio que aún persiste en Luis Guillón. "El local se fundó en el 2001, en plena crisis. En un principio estaba ubicado sobre Madariaga pero a mitad de cuadra. Dos años después, los dueños se mudaron a donde estamos actualmente en la esquina de la calle Ford” cuenta Damián Figueiras, actual responsable del local.

Hace algunos años, en Guillón había cuatro locutorios, pero con el paso del tiempo, fueron cerrando hasta que solo quedó en servicio este cyber, más conocido por los vecinos como "el locutorio de Damián”. Este joven de 29 años atiende el negocio desde hace ochos años y cuenta que en sus comienzos, su rol era otro. "Al principio, no me animaba a hablar con la gente, me daba vergüenza, no me sentía cómodo.

Entonces quién era dueña del local en ese momento, me dijo que viniera y que hiciera de ‘seguridad’. Con el tiempo, me fui soltando y me fueron dando cada vez más responsabilidades hasta que quede a cargo del mismo”. El negocio no sólo funciona como locutorio y cyber sino que también se realizan impresiones, fotocopias, armado de curriculums, anillados, arreglos de PC y todo tipo de trámites.

En Luis Guillón, los vecinos lo reconocen por su carisma y buena predisposición a la hora de atender. "Me parece que la idea no es limitarme solamente a darle una cabina al cliente o habilitarle una máquina. Trato de que sea un lugar que brinda asistencia, que si no saben como hacer un trámite, sacar un turno o tienen alguna duda, sepan que pueden venir al local y que yo los voy a ayudar”.

En se sentido, Damián afirma que el lema del locutorio es que el cliente se vaya "sí o sí con una solución”. Eso, la gente del barrio lo percibe y por tal motivo, de lunes a sábado el negocio está repleto. Los mates compartidos, los chistes y las bromas están a la orden del día y tal vez, sea en este punto donde reside el éxito del comercio.

"No tengo problema en cargar a la gente, en hacer algo para que se rían y ellos también lo hacen conmigo. Creo que nadie pasa por el locutorio sin que les haga una gracia, considero que es una forma de descontracturar”.

Otra de las particularidades del negocio, es la colocación de carteles llamativos, "Tengo muchas anécdotas en el local y se superan unas a las otras. A veces la gente me hace preguntas que me descolocan y no sé cómo responder, por ejemplo, ‘¿el arroba en el locutorio es igual al de mi casa?’. Me rio mucho por eso me gusta este trabajo”.

Damián está próximo a ser el dueño del local y tiene varios proyectos para este año. "La idea es bajar los costos y lograr que sea más accesible para los vecinos. Por otra parte, me gustaría poder expandir el local a otros rubros como para ser más abarcativos”.

Sin duda, se encuentra entre los negocios más importantes de la localidad y con mayor número de proyectos. Seguramente, todas esas ideas puedan llevarse a cabo porque cuenta con algo fundamental: el apoyo de los vecinos.

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