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EDITORIAL

UPD: LOS CHICOS CUMPLIERON

Desde hace algunos años crece un nuevo rito escolar: el UDP (último primer día). Se trata de una suerte de 'previa' que hacen los alumnos antes de iniciar su último ciclo lectivo. Algo así como festejar el último primer día de clases de su escolaridad obligatoria el mismo día del inicio.

UPD: LOS CHICOS CUMPLIERON

Este festejo incluye bombos y platillos, caras pintadas, fuegos artificiales y petardos y en algunos casos alcohol. Todo esto a horas o minutos de entrar a clase. Las consecuencias del avance de este nuevo clásico son bien diversas.

Por estos días se conoció un video de donde una directora les pedía a los alumnos del último año que se volvieran a sus casas a descansar. Algunos de ellos estaban alcoholizados y, según las palabras de la rectora: "los padres de los chicos de primer grado me piden garantías para sus niños al ver el estado en el que están ustedes" (en referencia al alcohol en sangre de los alumnos más grandes). "Vuelvan a sus casas, yo les pongo presente a todos, y si no quieren quedarse a descansar allí vuelvan pero acompañados por sus padres". Ver el video y escuchar con atención su audio genera sensaciones encontradas.

Por un lado tenemos una rectora a la que debiéramos darle el premio Sarmiento (si existiera), por otro una descripción casi dantesca de las condiciones, temas y realidades con las que deben trabajar los docentes en 2017.

Sin embargo, la inmensa mayoría de estos docentes aún no empezaron las clases, en un paro que se extiende de modo peligroso y alarmante. El conflicto, que es nacional, quedó focalizado en la pelea en la provincia de Buenos Aires. Allí, la decisión del gobierno parece ser unívoca: el culpable de todos los males tiene un solo apellido: Baradel. A él se lo acusa de hacer política, de representar a sectores opositores al gobierno de Cambiemos y de formar parte de un supuesto proceso de desestabilización. Para lograr sus objetivos, según las voces oficiales, "pone de rehenes a niños y familias y a otros docentes a los que no representa". Lo cierto es que en las escuelas estatales no hay clases.

En esta especie de pulseada hubieron un increíble número de situaciones inverosímiles como alguien que propuso una búsqueda de "voluntarios" para dar clase, por ejemplo. Esto que es inaceptable ocupó muchos espacios y debates en medios de comunicación. La propuesta desvaloriza la docencia, muestra desprecio por la preparación profesional de maestros y profesores. Trazando un paralelismo, si hubiera un paro de médicos, ¿quién aceptaría atenderse u operarse con un enfermero o instrumentista "con mucha experiencia"?

Otra situación que subestima la inteligencia de "la gente" es acusar a los dirigentes gremiales de "estar haciendo política". Muchachos, por favor, educar es un acto político. Y la política no es mala palabra. Mala palabra es no estar a la altura, sean miembros del poder ejecutivo, dirigentes gremiales, legisladores o lo que fuera. Mala palabra es cuando los adultos no encuentran soluciones y proponen diálogos entre sordos y/o mudos, mientras que los adolescentes ya decidieron cual fue su UPD.

Mientras que los adultos sigamos estando ausentes, el riesgo que ese rito se desmadre (como el caso descripto), solo crecerá...

Buena semana.

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