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Editorial

ALGUNOS VEN UNA DIFERENCIA, OTROS UNA OPORTUNIDAD

Confirmado. Hay dos Argentinas. O al menos, dos. En un exceso de simplificación podría decirse: hay una ArgentinaM y otra ArgentinaK.

ALGUNOS VEN UNA DIFERENCIA, OTROS UNA OPORTUNIDAD


Hoy, resulta que los que criticaban hace un par de años, edulcoran una realidad cada vez más difícil para muchos sectores; y los que gobernaban entonces anuncian paros y se solidarizan con quienes otrora ninguneaban o desacreditaban (léase como ejemplo: los docentes).

Había pensado en compartir una propuesta revolucionaria: que esas dos Argentinas se declaren la independencia mutuamente. Y listo el pollo. Todos felices. Conducidos cada grupo por "sus líderes" naturales se terminarían los opositores, ¡todos oficialistas! No habrá Brancatelis ni Leucos. Y si por algún motivo cósmico resultara que de repente no nos gusta el país elegido, basta con mudarse a la otra Argentina. Aunque sea por un rato, siempre se podría volver.

Solo tenemos que marcar una línea divisoria, que bien podría ser la usada en alguna de las privatizaciones de los 90: Telefónica/Telecom o Edenor/Edesur o TGN/TGS. Piensen en la cantidad de problemas que se solucionarían de inmediato. En cómo bajaría el consumo de ansiolíticos, relajantes musculares, niveladores de tensión, uso inapropiado de las redes sociales, etc., etc., etc.

¿No podrán negar que se me ocurrió una buena opción?

Aunque puesto a pensar las efectividades conducentes (frase que Vidal adjudico a los peronistas en su discurso en ADEPA pero es bien radical), las formas de implementación y el sinnúmero de decisiones que implicaría (moneda, bandera, religión, sistemas de salud y educación, formas de gobierno, estructura de los nuevos estados, puertos y caminos, vías navegables, política exterior, poder judicial, organismos de control y seguridad, himnos, fuerzas armadas, etc., etc., etc.), me desalentó.

Tampoco había reparado en un tema crucial: el fútbol. ¿De qué país sería Messi? ¿Quién se adjudicaría la gloria alcanzada en el 86? ¿Y el gol a los ingleses? Uh, de repente se me aparecen el asado, el tango, el dulce de leche, la calle Corrientes, el Obelisco. ¿Cómo hacer para dividir sin dividir?

También creo que tendríamos un problema inicial sin solución: el nombre de los nuevos países. Estoy casi seguro que a pesar del escuchado (y cada vez más triste y frecuente): "este país de ..." (como si no nos fuera propio), ninguno de los nuevos bandos cedería el gentilicio argento... Por aquello de "argentino hasta la muerte", vió.

En fin. Ya haciéndome la idea que mi idea no será sencilla de implementar, trato de volver a cauce. No sin la tristeza del fracaso, y sabiendo que aunque no se llamen distinto, o tengan sus propias reglas, colores y banderas, vamos hacia un camino inequívoco: "agrietar la grieta". Dividir para reinar, construir desde las diferencias y no con ellas.

Si alguna confirmación le faltaba a lo que sostengo, basta con releer/reescuchar/rever el discurso con el que el presidente Macri abrió las sesiones ordinarias del Honorable Poder Legislativo. Basta con ver la estética y oratoria elegidas. Aquella idea suya de "unir a los argentinos” viene lenta. Era uno de los tres ejes de su propuesta pero, a casi quince meses de gobierno, la grieta de Lanata no solo gana en profundidad, gana también en beligerancia. Siempre es mejor pensar que se trata de una estrategia de Durán Barba con vistas a las próximas elecciones. Aunque la "realidad real" supera los diagnósticos y estrategias de los mejores gurúes de la comunicación.

Esa realidad real parece lejos del bien común y de las preocupaciones corrientes de los que no tenemos luz o clases. Sin importar si es Argentinam o Argentinak.

Ricardo Horacio Gelblung es un entrañable y fiel lector. Me sugirió escribir sobre la detención de Milani, interesado, creo, en mi opinión. Mi vecino elige azuzarme poniéndome en una supuesta vereda de enfrente que yo elijo desconocer. Porque me niego a agrietar la grieta. Y no soy el único.

Buena semana.

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