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EDITORIAL

Sobre los limones y Corea del Norte

Trump recibió al presidente Macri como a 'un viejo amigo'. Y lo llenó de elogios. Y le auguró una gran presidencia. Trump eligió 'olvidarse' que nuestro país había dado un apoyo explícito a la candidatura de Hillary Clinton. O se olvidó, o resolvió perdonar aquel grave error de cálculo diplomático.

Sobre los limones y Corea del Norte

Algunos medios nacionales destacaron que como consecuencia de la visita presidencial, la Argentina había recibido un "gran apoyo político y económico". En los hechos, la comitiva presidencial realizó distintas acciones en busca de capital e inversiones, de distintas industrias y sectores. En relación a los montos mediáticamente comprometidos se destacan los vinculados a Vaca Muerta, una de nuestras últimas "joyas de la abuela".

Lo del apoyo político es más relativo. Si bien ostentar el apoyo de los Estados Unidos fue siempre una tentación para nuestros gobernantes, Trump no está en las mejores condiciones de andar derrochando apoyos. Asumió hace casi 5 meses con el peor índice de popularidad para un presidente entrante, y 5 meses después está aún peor. No sólo no despierta nuevas simpatías si no que pierde gran parte de las viejas. Los que dejan de apoyarlo lo hacen porque se dicen decepcionado por su tibieza. O sea, lo corren a Trump por derecha...

Hubo una frase suya (de Trump) que me generó contenida indignación. Tal vez fue su forma de "cobrarle" aquel apoyo a la señora del recordado Bill: "él viene a hablar de limones y yo de Corea del Norte". Por estos días los Estados Unidos están jugando un juego peligroso con el no menos peligroso Kim Jong un. Como si se tratara del TEG (los más chicos pueden consultar a sus padres), ambos países se muestran su poderío y arriesgan mediciones sobre la capacidad destructiva de sus armas (convencionales, nucleares y químicas). El sabio Joan Manuel ya dijo: "a ver quién es el que la tiene más grande". Esta situación tiene en vilo a la diplomacia internacional y a los presidentes más serios que Trump y Jong un. Escuché hace algunos días el análisis de Luis Rosales (periodista e investigador en política internacional), que sostiene que "de seguir tensando la cuerda, estamos a las puertas de la 3era. Guerra Mundial". ¿Parece una exageración? No lo es.

En este marco, lo de "los limones" suena un poco despectivo, más aún si viene de la mano de "un viejo amigo".

El presidente Macri cree que el despegue de la economía nacional está íntimamente ligado al éxito que tenga su frenesí búsqueda de inversores internacionales. Tal vez radique allí el primer error de cálculo del gobierno nacional al asumir en diciembre de 2015. Se pensó que devaluando, terminando el cepo y las restricciones para retirar del país dividendos, las inversiones lloverían. Hubo devaluación, el cepo y las restricciones pasaron a valores, pero solo llovieron récords de mm de lluvia (adjudicados al cambio climático). La "plata fresca" nunca llegó. ¿Aún?

La agenda internacional del presidente Macri tiene, desde el mismo día que asumió, marcados dos Davos, otros Davocitos, y una docena de reuniones bilaterales con presidentes de países centrales. En todos los casos se busca generar confianza, se ofrece seguridad jurídica, y se juramenta que el cambio llegó para quedarse.

Pasa que hoy no existe información reservada. Pasa que la grieta es cada vez más profunda. Pasa que la incidencia de la política en la economía argentina es motivo de estudio en el mundo. Pasa que no nos creen del todo.

Y pasa que tenemos una elección en pocos meses, que puede ser determinante para los que dudan, para los que gobiernan y los que quieren gobernar.

Buena semana.

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