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Editorial

¿Qué querían decir con “voten bien”?

A una semana de las PASO el gobierno nacional parece sufrir el síndrome GPS: recalculando.

¿Qué querían decir con “voten bien”?
Habían planteado una campaña que no parece concretarse. El think tank oficial diagramó una estrategia clara: Polarizar y Confrontar. Esto suponía sentar a Cristina Fernández de Kirchner en la otra silla y potenciar la polarización para confrontar gestiones, estilos y fundamentalmente transparencias y supuestas honestidades. Una vez que la polarización fuera: ellos o nosotros, había que darle un poco de oxígeno a Randazzo (que le sacaría votos al peronismo no K) y tratar de "desinflar” a la extraña dupla Massa-Stolbizer (a esta altura lo más parecido a un matrimonio por conveniencia que se pueda encontrar en pleno siglo XXI).

La teoría parecía impecable y por cierto bastante más "craneada” que algunas decisiones de gestión de gobierno de PRO/Cambiemos. 

La provincia de Buenos Aires es el distrito que ostenta el 40% de los votos del país y el 40% de sus electores. Allí tiene siempre lugar la madre de todas las batallas. María Eugenia Vidal se sintió "tan ancha” que descartó a la rockstar actual de su espacio: mandó a Carrió a competir en la Ciudad de Buenos Aires. Vidal sabía que, de ganar, Lilita después se "pone difícil”, cuestiona públicamente y sin anestesia a la tropa propia y expone el síndrome inconfundible del hijo mayor (o del único): pide, pide, pide y pide…

La estrategia del ecuatoriano Duran Barba no contó con la astucia del su compatriota Vinicio Alvarado Espine, que hizo que CFK confirmara que a la hora de escuchar consejos es mejor como candidata que como presidenta. 

Así, Cristina se "duranbarbarizó”, y hubo encuentros mano a mano con los vecinos, prohibió las típicas banderas de caña camporistas, evitó los discursos largos y se ofreció como el hombro que sostiene y la oreja que escucha. En paralelo, Randazzo eligió un discurso para alejarse día a día de su pasado K, presentándose a sí mismo como el único peronista que cumplió. Paradójicamente las encuestas dicen que de esa forma comenzó a sumar una parte del voto arrepentido de Cambiemos en 2015…, y esto hizo sonar las alarmas en Balcarce 50, donde descontaban que el ex ministro descontaría votos al nuevo espacio K. 
Massa pareciera correr una carrera paralela. Sumó a Margarita Stolbizer como garantía de honestidad y transparencia y sigue ostentando tener los mejores equipos, área por área. Asunto incomprobable, al menos hasta que le toque gobernar.

Así las cosas, María Eugenia tiene que remar por sus candidatos y se defiende "a la provincia todos vienen para ser presidentes, menos yo. Yo quiero trabajar para la Provincia”. La historia la desmiente: la Provincia de Buenos Aires nunca puso presidentes. Si me apuran un poco podría decir que en realidad los saca.

El gobierno puede perder las PASO, pero no en octubre. Y lo sabe. Y muestra síntomas de preocupación cuando, como en esta semana, el Presidente afirma en reunión partidaria: "espero que los encuestadores no tengan razón”.

A esta altura el que se equivoca pierde, o gana el que se equivoca menos. Si bien la economía depende más de factores internacionales que de aciertos del gobierno, el gobierno se puede equivocar en la gestión y en la campaña.  La oposición tiene una ventaja: puede errar sólo en la campaña. 

Los votantes intensos (de ambos lados de la grieta) son minoritarios, pero se harán escuchar fuerte dentro de una semana y un día. ¡A prepararse!

Nos queda una semana de reflexión o confirmación. En todos los casos, como decían nuestros viejos: "voten bien”. Nunca entendí a qué se referían, pero a la luz de la historia se me asemeja bastante a una autocrítica.

Buena semana.


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