Emoción

Susi la portera: "Más que una profesión es una pasión"

Tiene 73 años y continúa trabajando en la escuela junto a los chicos. Ha visto pasar generaciones y siente un inmenso amor por toda la comunidad.
jueves, 11 de julio de 2019 · 12:34

Luego de 27 años, Susana aún trabaja como portera en la Coop. de Enseñanza Escuela Sendas Verdes. Todos los días, los padres acuden al colegio para dejar a sus chicos diciéndole: "cuidamelo que lo vengo a buscar a la salida".

Incansablemente, ha dejado su alma en el suelo de la institución para brindarles servicio a todos los que acuden. Niños, profesores, ex alumnos: la comunidad entera la conoce por su trabajo.

Cuando nació, su padre falleció y vivió con su madre  Elsa hasta que ella se juntó con otro hombre. Elias, el padrastro, le enseñó lecciones de vida que, según ella, jamás olvidará. Lo recuerda como una figura seria quien le mostró que no debe pedirle nada a nadie, sino aprender a arreglárselas sola.

Susi Yamashita ha sido partícipe del crecimiento de la institución. Primero como madre, cuando uno de sus hijos se escolarizó y luego vivió la evolución del edificio hasta conformarse como se lo conoce hoy en día.

Desde el lado de madre, ha tenido que salir a trabajar cuando el padre de sus dos hijos falleció. Atravesando diferentes empleos como en la fábrica de bolsones, en el centro y en Burzaco. En un diálogo con El Diario Sur, Susi asegura que: "Trabajando en diversos lugares, finalmente encontré lo que me gusta hacer".

En el año 1992 comenzó a ejercer en la institución y se ganó un lugar en los corazones de las personas que asisten; hoy en día, con 73 años, la comunidad la reconoce por las calles y en los hospitales.

Todos los días viaja en bicicleta para ir a su trabajo y ha sido así casi 28 años de servicio. Se levanta a la mañana, se prepara un mate y sale, sabiendo que le espera una hermosa jornada laboral colmada de risas.

Ella asegura que el trabajo significa todo: "Si uno se queda sin hacer nada, se enferma. Me hace mal, porque la rutina te mantiene vivo, levantarse todas las mañanas para hacer algo que te gusta es disfrutar la vida".

Se define a sí misma como risueña, servicial pero con una personalidad muy fuerte. Siempre está para ayudar al que lo necesite y protege a las personas que quiere.

Viendo a los chicos ingresar al colegio y egresarse, Susi no puede creer lo rápido que pasa el tiempo, ya que las próximas generaciones son hijos de ex alumnos. Precenciando su crecimiento, avances y éxitos es una de las mayores emociones de su vida.

Nada lo hace de profesión, ayudar y aportar un poco de su corazón a la institución es el motor principal que la lleva a despertarse todos los días. Cuenta a El Diario Sur que, cuando los ve correr, cuando los ve jugar o cuando le van a pedir una taza de té: “Se me llena el pecho de emoción porque me tienen en cuenta para todo”.

Las familias y personal de la escuela están agradecidos por tanto servicio y pasión que esta mujer le pone a su oficio todos los días: “Nunca habrá nadie como ella”.

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