Con el conurbano recuperando lentamente atisbos de normalidad en la pandemia, las parrillas callejeras se volvieron un boom en Almirante Brown. A la par de la crisis económica y de los problemas de empleo generados por el coronavirus, estos emprendimientos informales se multiplicaron en la avenida Hipólito Yrigoye, en la avenida Monteverde, en Camino de Cintura y en las colectoras del Parque Industrial Privado.
Según pudo comprobar El Diario Sur en diálogo con los responsables de las parrillas locales, el aumento de la oferta está relacionado con la gran cantidad de empleados de comercios gastronómicos que en los últimos meses se quedaron sin trabajo.
Néstor es un ex comerciante de una parrilla clásica de Llavallol en San Pablo y Frías. Con motivo de la parálisis durante la pandemia, quedó desempleado y no pudo trabajar durante casi seis meses. Por este motivo es que junto con a su hermano decidieron ubicar una parrilla tambor enfrente a la planta de La Serenísima en Longchamps. Comparten lugar de trabajo con un lavadero que también ofrece sus servicios para los camioneros y automovilistas que quieran lavar sus vehículos mientras almuerzan.

En diálogo con El Diario Sur, Néstor contó cómo sufrió los primeros meses de pandemia: "No sólo me quedé sin trabajo sino que tampoco sabía qué podía hacer. Trabajaba en la parrilla y tuve rebuscármela con lo que sabía".
Quien trabaja hace más de siete años en un puesto parrillero es Leonardo. Lo hace frente al supermercado Vital de Burzaco y distintos comercios mayoristas, cuyos empleados suelen ser sus clientes predilectos. Desde hace pocas semanas, los camioneros de la zona del Parque Industrial ahora pueden parar en la colectora para comprar un sandwich de bondiola, de chorizo o mollejas por un monto que ronda los 150 a 200 pesos. "Ahora que hay más movimiento me puedo confiar un poco más, pero había días que me quedaba con mucha carne en la parrilla", contó a El Diario Sur. A eso se le agrega el temor a que desde el municipio endurezcan los controles sobre la actividad y ordenen el cierre de los puestos.
Las parrillas al costado de la ruta suelen ser una salida rápida y económica para aquellos vehículos que circulan por toda la zona sur y tienen que resolver el almuerzo. A raíz de la pandemia y con el temor por los posibles contagios, los trabajadores de la carne aseguran que están trabajando considerablemente menos que antes de marzo. Su condición está al margen de protocolos oficiales y es por eso que la gran mayoría está de acuerdo que su fuente de trabajo depende de la circulación.






