Luego de las quejas de varios jugadores y del pedido del Ministerio de Turismo y Deporte de la Nación, la AFA decidió suspender todos los partidos del fútbol argentino hasta el 31 de marzo como medida de prevención del coronavirus.
Si bien en un principio se había establecido que partidos se disputen a puertas cerradas y se restringió el ingreso de personas a los estadios, finalmente las presiones a las autoridades de la Asociación hicieron que se tomara una medida más drástica. Debido a eso, todas las categorías dejarán de disputarse al menos hasta abril.
Aunque esta medida fue muy celebrada por muchos, la suspensión no llegó en buen momento para algunos. Ayer por la tarde Claypole se disponía a jugar frente a Deportivo Paraguayo en el estadio Rodolfo Capocasa. Ambos equipos estaban en la cancha cuando llegó la notificación de no se iba a jugar.
Esta repentina decisión tomó por sorpresa a todos los presentes, y preocupó a las autoridades del Tambero, ya que pese a que el partido se jugaba sin presencia de público, debieron abrir el estadio y seguir los protocolos de AFA como en cada partido lo que implica un gasto.
Pese a que la medida tiene un fin de preservar la salud de todos, lo cierto es que no son pocos los clubes, en su mayoría del ascenso, que dependen del día a día para generar ingresos para mantenerse.
"A nosotros nos afecta mucho porque el público es la primer entrada económica más importante que tenemos y la que nos permite solucionar cuestiones de obras y mantenimiento, pago de sueldos y otras cuestiones", contó Javier Gómez, presidente de Claypole, a El Diario Sur.
En la misma sintonía se expresó Gabriel Ostanelli, presidente de San Martín de Burzaco: "Desde lo económico es muy grave porque ya jugando a cancha cerrada perdés plata. No recaudas cuotas sociales, tengo sponsors que nos están diciendo que por ahí si no continúa el fútbol no nos van a seguir apoyando. Ese es dinero con el cual contamos para pagar sueldo de jugadores y empleados e impuestos".
Si bien ambos clubes ya habían suspendido las actividades amateurs y recreativas, el fútbol de Primera tiene otro peso para las instituciones ya que suele ser a donde más dinero se destina. "Va a ser muy fuerte, muy duro. Este no es un club con grandes finanzas a las cuales tenes en tesorería guardada mucha plata", dijo Ostanelli.
Sin embargo, ambos presidentes entienden que el avance del coronavirus es un problema serio y real, por lo que decidieron acatar las medidas impuestas. Aunque están a la espera de ver cuándo volverá a rodar la pelota.
"Nosotros como club dimos suspensión total en la institución para activar los protocolos y acompañar las decisiones del Gobierno Nacional, Provincial y Municipal, y concientizamos a todos los chicos y padres con charlas en cuanto a esta situación y la situación del dengue", explicó Gómez.
Por su parte, el presidente de San Martín dijo: "Da mucha tristeza lo que se esta viviendo y no poder ver el club funcionando. Pero si queremos tener un mal menor a nivel población, enfermarnos menos y que esto pase lo mejor posible, la verdad que tenemos que parar todo. Hay que tomar consciencia".






