Noelia Petti siempre fue una apasionada de los deportes. Oriunda de Lomas de Zamora pero vecina de Adrogué, se dedicó a practicar varias actividades como tenis, vóley y gimnasia. Su madre, quien era instructora de natación, le enseñó a dar sus primeros pasos en el agua aunque sólo lo hacía por diversión.
Su amor por el deporte la llevó a formarse como profesora en Educación Física, y en paralelo realizó el curso de Guardavidas. Algo había en ella que hizo que la invitaran a jugar al waterpolo, llegando incluso a ser parte de la Selección Argentina durante 4 años. Y allí fue que tuvo un descubrimiento que la marcó para siempre: el agua era su lugar.
Con el incentivo de su entrenador de waterpolo decidió darle una chance al nado, ya que según él tenía resistencia y sus tiempos eran muy buenos, e incursionó nuevamente en la natación. Aunque no lo hizo dentro de una pileta, sino que prefirió las incertidumbre de las aguas abiertas.

En plena acción en el agua.
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Pese a que en ese ambiente todos se preparan desde pequeños para el alto rendimiento, a Noelia no le importó llegar tarde y a los 23 años empezó a competir. Al principio admitió que le costó meterse en ese ámbito por su edad, pero ella hizo oídos sordos y siguió fiel a sus convicciones.
Aunque al principio tuvo carreras en las que terminó última, su madurez mental la ayudó a entender que eso no era algo malo, sino parte del proceso. Poco a poco se fue haciendo lugar entre los más experimentados, y su buen nivel la llevó a participar de competencias internacionales. En sus años como profesional obtuvo muchos logros y llegó incluso a ser 4° en el ranking mundial.
Tuve una carrera impensada porque logré cosas que jamás había imaginado. Al principio nadie daba mucho por mí por empezar tarde en un deporte que se necesita mucha base, pero era tanta la convicción y soy tan persistente que sabía que podía dar más, contó a El Diario Sur.

Fue parte de la Selección Argentina de waterpolo y representó al país en varias competencias internacionales de natación.
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Tras varios años en el circuito profesional, en el 2014 decidió culminar su carrera para cumplir su mayor sueño: ser mamá. Y le dio fin con una gran hazaña: cruzar el Río de la Plata. Es algo emblemático para cualquier nadador, expresó
Junto al apoyo de su entrenador y muchas personas que le brindaron todo lo necesario para cumplir su objetivo. Noelia comenzó su travesía en Colonia del Sacramento, en Uruguay, en horas de la noche. Fueron 12 horas a nado para completar los 42 kilómetros que separan a la ciudad uruguaya con Punta Lara y así lograr un cruce exitoso.

La llegada tras completar el cruce del Río de la Plata, su máximo logro.
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Era algo que quería hacer. Cuando la gente me pregunta cuánto me preparé para hacer ese cruce, es como que me preparé toda la vida de deportista. Todos esos 11 años previos de entrenamientos, de correr, de nadar afuera, me dieron experiencia para poder encararlo, sentenció.
Pese a que en la actualidad su prioridad es su hijo Álvaro, Petti nunca dejó de hacer lo que más lo apasiona. A los 45 años, sigue entrenando en el club Brown de Adrogué y participa de varios torneos en Argentina donde demuestra su vigencia. En octubre del año pasado obtuvo tres medallas de oro en el Campeonato Argentino y se adueñó de dos récords sudamericanos.

Mamá campeona: Noelia junto a su pequeño hijo Álvaro.
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Voy a nadar y competir toda la vida hasta que el cuerpo me lo permita. Es vital para mí, es parte de mi vida. Necesito entrenar para estar bien conmigo misma, para tener ganas de enfrentar la vida. Es esa llamita que necesito tener prendida para estar en equilibrio y bien, dijo con emoción.






