Se declara fanática de todo lo relacionado al arte y contagia esa misma pasión a cada uno de las personas que deciden aprender junto a ella la maravillosa vocación de crear.
Julieta Costa estudiaba escenografía cuando la cerámica se cruzó por su vida para cambiarla totalmente. Fue así como en el 2013 decidió lanzarse junto a un grupo de compañeros de una agencia de publicidad a realizar un taller en Adrogué. Allí nació Flinckii, un proyecto apuntado a realizar objetos de diseño hechos a mano.
"Primero comenzamos con muebles en madera y luego con prototipos de cerámica, con una estética escandinava y un diseño simple, fino y con colores pasteles", recuerda Julieta en diálogo con El Diario Sur.
El resultado fue muy bueno y el público comenzó a interesarse por los productos. A partir de allí, comenzaron a producir en serie: compraron un horno al que bautizaron "Arsat 1", realizaron un catálogo, comenzaron a difundirla en redes sociales y llevaron sus productos a sectores como Recoleta, Palermo y Capital Federal.
"Lo importante siempre fue mantener la simpleza y la economía de la cerámica para que pudiera llegar a todos lados", recuerda. Actualmente, Julieta es la única dueña del emprendimiento que decidió continuar con la marca y no le va para nada mal.
Este año formó parte de la Feria Puro Diseño, el evento más importante de diseño en el país, que se realizó del 24 al 29 de Mayo en la Rural. Macetas, souvenirs, bowls, lámparas, frascos son algunos de los productos que se vende tanto por catálogo como personalizados.
El taller funciona en José Mármol en el partido de Almirante Brown y según su creadora representa un desafío sostener un emprendimiento nacional y hecho a mano, sin embargo,puntualiza que "hay mucha gente que hoy encuentra más calidez en los productos manufacturados a la hora de hacer un regalo y por eso los elige".
Además del taller, ella brinda clases de cerámica tanto para adultos como para chicos. "La cerámica me enseñó a ser paciente, a entender que los materiales como el cuerpo tienen un proceso. El material sufre alteraciones y fue importante aprender a esperar para que no se quiebre. Es un oficio interminable en el que aprendí que con amor se construye todo lo que uno quiere".








