ALMIRANTE BROWN

Día del Niño de la mano de un canillita solidario

Unos quinientos nenes y nenas oriundos de ese barrio y alrededores festejaron por adelantado su día en el parque del colegio Nº 15 de Almirante Brown, gracias a la ayuda desinteresada de un vecino que posee un puesto de diarios en la zona y a la colaboración de sus familiares y varios de sus allegados. Hubo animaciones, juegos, merienda, regalos y sorteos. Los chicos, contentos.
lunes, 29 de agosto de 2016 · 12:24

El sábado 20 de agosto se vivió una jornada a pura solidaridad, entusiasmo, risas, alegría compartida y mucha unión. Sucede que en el campo de deportes de la escuela Nº 15 de Almirante Brown se llevó a cabo una jornada de actividades para ellos, los más chiquitos, quienes se adelantaron un día a los festejos del Día del Niño, que tuvieron lugar el domingo pasado.Pero ellos, los vecinitos del barrio San José del lado de Almirante Brown vivieron una tarde soñada en la que no faltó animaciones infantiles –que contó con la presencia de un imitador de Piñón Fijo-; juegos grupales que fueron ideales para aprovechar el amplio parque de la institución; una suculenta merienda que constó de tortas, facturas, galletitas, chocolatada y yogur; la entrega de juguetes; un sorteo de más juguetes cuyo principal ganador se hizo acreedor de una bicicleta y el posterior cierre de una reconocida murga del partido vecino de Lanús.

Con todo este panorama, al que se le sumó una jornada espléndida en el que solo unas poquitas nubes pudieron tapar un sol radiante y levemente cálido, casi medio millar de chicos disfrutó de la jornada festiva acompañados de sus familiares, vecinos que se sumaron desinteresadamente a la organización, los directivos del colegio, la prensa local pero por sobre todas las cosas con la presencia de Roberto León, el hacedor original de esta iniciativa bondadosa, quien un buen día hace ya dieciocho años llevo a cabo por primera vez una idea que ya le venía rondando la cabeza desde algunos años atrás: darles a los niños y niñas la posibilidad de disfrutar del Día del Niño a pesar de que la condición económica de sus familias no lo permitiese. Así las cosas, Roberto –un vecino conocido en el barrio por atender el kiosco de diarios y revistas ubicado en la esquina de Santa Ana y Gaboto, a pocas cuadras del predio en el que la actividad tuvo lugar,- comenzó en 1998 regalándole juguetes a los chiquitos del barrio durante la celebración de la Navidad.

Conforme pasaban los primeros años, tanto sus familiares como otros vecinos comenzaron a contagiarse del espíritu altruista de este querido canillita, y de pronto comenzaron a agrandar la celebración navideña, incluso cortando alguna que otra calle para la ocasión y agregándole a la regalada de juguetes una rica comida para acompañar. Al poco tiempo, el festejo se extendió al Día del Niño, celebrado tradicionalmente durante el tercer domingo de cada mes de agosto.Pero eso no fue todo. Nuestro vecino no se conformó con tan poco y este año se puso de acuerdo con la dirección de la EGB Nº 15 "Comandante Luis Piedrabuena” para trasladar la celebración infantil al campito ubicado dentro del edificio, el cual se pobló el sábado pasado de miles de vecinos contentos por ver una sonrisa de oreja a oreja en las caras de su hijos.

Sucede que además de las tradicionales animaciones infantiles de Piñón Fijo y algunos modernos personajes de los nuevos dibujitos de moda, los chicos también se divirtieron formando grupitos y realizando juegos entre todos ellos. Así de enérgico fue el inicio de la jornada lúdica, que hacia las 16 fue felizmente interrumpida por una rica y vasta merienda cuyos alimentos fueron donadas por vecino, comerciantes de la zona y por el mismo Roberto quien, presa de su gran humildad, se avergonzaba de reconocerlo.

Aproximadamente una hora después, los nenes fueron agasajados con la entrega de juegos y juguetes, siendo que algunos de ellos quizás no recibiesen ninguno si es que no asistía al convite. Para la entrega, los niños fueron separados en filas de nenes y nenas, quienes se acercaban al escenario principal y recibían piezas tan disímiles entre ellas, como autitos a fricción y para ellos, así como muñecas y para ellas, entre otros regalos. Luego fue el turno de los sorteos y, sobre el final, el cierre de una murga oriunda de Lanús completó una jornada festiva en la que la solidaridad y la unión hicieron mella en uno de los barrios más necesitados de Almirante Brown.

 

 

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