ALMIRANTE BROWN

El músico más querido de las calles de Adrogué

Con casi 50 años de experiencia como artista callejero en Almirante Brown, Marcelo Saavedra cuenta cómo es vivir con la música.

El músico más querido de las calles de Adrogué
El Diario Sur

La Plaza San Martín y la estación ferroviaria de Adrogué suelen ser los lugares de inspiración para el músico Marcelo Saavedra que hace años toca en las calles brownianas. Es vecino de Adrogué de toda la vida, tiene 56 años y hace 40 que es músico callejero. Todos domingos suele salir con su teclado a practicar un par de canciones al aire libre y asegura que llegó a estar hasta 3 horas tocando. "Aprovecho los días lindos para venir a ensayar algo en la plaza. Aclaro que toco para mí y también para el que me quiera escuchar. La verdad que lo disfruto mucho, el 90 % son composiciones mías y se tratan de historias de vida que se sienten en cada melodía", confiesa el artista a El Diario Sur, quien siempre tuvo una buena respuesta y trato por parte de los vecinos.

"La gente lo recibe muy bien porque es música tranquila como para escuchar de fondo cuando vos estás en una cafetería y te tomás un café. Mucha gente me deja propina y una vez una señora me dijo que era un placer escuchar este tipo de música en las calles", agrega.

Desde su juventud, comenzó su pasión por la música: empezó con un estilo marcado por el rock con la guitarra y la batería en una época donde eran furor "Creddence" y "Los Beatles" y luego con los años se inclinó por el teclado. Como su abuelo fue violinista heredó de él su orientación por lo clásico: sus máximos exponentes fueron el saxofonista italiano Fausto Papett y el director de orquesta francés Paul Mauriat. Muchas de sus canciones están relacionadas con propias experiencias que vivió a lo largo de sus vida y que decidió volcar en letra y música. "Alguien está de más en esta mesa surgió de un viernes a la noche en la que estaba con dos amigos en la Confitería Riviera de Adrogué y justo llegaron dos chicas conocidas de mis amigos. Comenzaron a hablar entre ellos y como a mi como no me conocían quedé afuera de la conversación. En ese momento, me levanté y me fui a componer esa misma noche. A raíz de esta circunstancia inesperada nació esa canción", recuerda Marcelo.

Actualmente, tiene dos hijos y tres nietos y si bien cuenta con un trabajo estable, continúa tocando cada vez que "puede y donde le agarra la locura para tocar" y suele participar en eventos. Lo hace por gusto y no por necesidad asegura quien convirtió a la vía pública en un escenario abierto donde todo el mundo puede acercarse a disfrutar de su arte. "No hay nada que supere en la vida como la música. A los 56 años no encontré algo que me llene el corazón y el alma como la música. Es todo para mí", afirma emocionado.