"Como todo veterano es un día muy particular. Yo lo vivo conalegría por el reencuentro con mis compañeros y con tristeza por aquellos queno volvieron. Los días nublados como hoy nos transportan automáticamente a undía de combate en las Islas, afirma el ex combatiente en diálogo con El diarioSur, quien además se desempeña como docente.
El vecino de Claypole tenía 20 años ("y era uno de los más grandes") cuando fue reclutadopara defender a su patria en las Malvinas y recuerda cada uno de los 74 días de batallacomo si fuera hoy. "Estábamos bajo cero y el agua se tendía a congelar, elcuerpo se endurecía y teníamos que estar ahí. Los últimos cuatro días fueronlos más duros: los ingleses ya estaban en las islas y ya había un combate decuerpo a cuerpo. Las luces, las bengalas y los estruendos no te dejaban dormirde noche.
Con el paso de los años, Pérez se sostuvo en su familia, sutrabajo y el compañerismo con los "malvinistas como entre ellos se suelenllamar. "Malvinas fue una bisagra para mí, pasé de tener una vida común a pasara defender la patria, confiesa sin evitar mencionar los 70 ex combatientes fallecidos en los últimos meses por diversas causas como ACV, muerte súbita, cáncer y otras enfermedades que según él, se podrían haber evitado.
"Nos preocupa la salud del veterano. ¿Por qué la fuerzas armadas no tuvieron en cuenta la salud del veterano? Mal o bien con los distintos gobiernos se fueron alcanzando algunos beneficios. El veterano hizo un salto exponencial en su vida cronológica alcanzando patologías de una persona de 80 años, teniendo 50", opina. El alcoholismo, la droga, la obesidad fueron los principales problemas a los que se debieron enfrentar luego de los horrores de la guerra. "Nosotros fuimos nuestros propios médicos, nuestros propios abogados, nuestros propios hacedores de leyes, no tuvimos quien nos represente".
A los 55 años, Sergio Pérez dice que lo que lo ayudó a sobrevivir fue creer en Dios y tener fé. "En Malvinas, él que no sabía rezar, inventaba un rezo cualquiera", afirma.






