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Angélica y Alejandra, toda una vida unidas por la amistad y el trabajo

Fueron compañeras en el secundario y luego volvieron a encontrarse en un colegio, donde fueron directora y vicedirectora. Ahora se jubilan juntas.

Angélica y Alejandra, toda una vida unidas por la amistad y el trabajo
El Diario Sur

La historia de Angélica Aguirre y Alejandra Vergara es digna de una película. Se conocieron en el primer año del secundario, donde forzaron una amistad que perduró en los años, llegaron a ser compañeras de trabajo durante más de 30 años y hoy se jubilan las dos juntas.

Todo comienza cuando ellas eran adolescentes. Ambas coincidieron en el Colegio Estrada de Solano, en donde hicieron el secundario. Allí comenzaron a formar una amistad, que sin saberlo duraría hasta el día de hoy. Tras finalizar sus estudios, las dos coincidieron en que querían formarse para ser docentes, aunque cada una lo hizo en distintos lugares.

Sin embargo, el destino quiso que siguieran juntas, y ambas volvieron a coincidir en el Colegio Santa Isabel de Claypole. La primera en llegar al establecimiento fue Angélica en 1983, quien ocupó el cargo de directora, y luego lo hizo Alejandra en 1985, como vicedirectora.

“El colegio se creó el 1982 y tuvo su primera directora que fue Norma Funes. Después vine yo a reemplazarla y me quedé hasta hoy”, contó Angélica. “La dirección es buena, pero lo bueno de esta profesión es que uno aprende a amarla todos los días”, agregó Alejandra.

En sus más de 30 años al mando de la dirección del establecimiento, pasaron por muchas situaciones difíciles, pero siempre se apoyaron la una en la otra y dieron lo mejor de si para que todo funcione a la perfección.

“Pasé años de trabajo acá en el colegio y fueron con mucho entusiasmo. Yo siempre les digo que esto no es un trabajo sino que esta es mi casa, porque creo le dediqué más tiempo acá que a mi familia. Y no me arrepiento, si volvería a nacer haría lo mismo con las mismas cosas, con todos los proyectos de cada año y el entusiasmo que tenía cada ciclo lectivo que empezaba”, expresó Angélica.

Además de todos los problemas que tuvieron que afrontar, si algo las distingue es que dejaron una marca en todos los docentes y alumnos que pasaron por la institución. Tal es así que quienes pasaron por los salones del Santa Isabel hoy se acercan hasta la oficina de dirección para darles un último saludo.

“Había nenes que lloraban mucho y yo les decía que no no lloren porque yo voy a seguir viniendo y me van a poder ver. Lo mismo los padres y los docentes, nos pedían que no nos vayamos”, dice Angélica entre risas.

Ahora, tras muchos años en la docencia, decidieron finalizar su etapa en la docencia y jubilarse juntas. “Estoy viviendo este momento con mucha emoción. Esta última etapa fueron de muchas sorpresas, tanto de demostraciones de cariño de parte de los docentes, de los chicos y de mis compañeros de trabajo. Hemos cumplido un ciclo acá dentro”, señaló Alejandra.