En noviembre de 2017, la vida de 130 trabajadores de la metalúrgica Stockl cambió para siempre. La empresa, ubicada en la calle Melián 2104 en el Parque Industrial de Burzaco, decidió echar a sus empleados y cerró sus puertas.
Aunque al principio entre todos realizaron acampes y manifestaciones con la esperanza de obtener una respuesta de los dueños quienes les adeudaban sueldos, esto no ocurrió y cesaron con las medidas de fuerza. A un año y medio, El Diario Sur se contactó con José y Mariano, dos de los trabajadores despedidos para conocer su situación actual.
"Lamentablemente todo quedó en la nada. La fábrica está en manos de Rodolfo Stockl, la cual está a la venta por 4 millones de dólares. La mayoría acudió a la demanda. Se arrancó el juicio, se citó a la empresa y nunca dio la cara", contó José.
Luego de un largo tiempo, y al ver que no había ninguna respuesta por parte de los empleadores, comenzaron a buscar nuevamente trabajo. Sin embargo sólo unos pocos pudieron conseguir trabajo estable, y los demás deben rebuscársela para conseguir dinero y mantener a sus familias.
"De los 130, alrededor de 19 encontraron trabajo en blanco. Después los demás no pudieron encontrar nada. Muchos andan de changas, cortando pasto, ayudando a algún albañil, con un remis, otro vende choripanes en la calle", dijo Mariano.
Las complicaciones se deben a que la situación laboral en el país no es favorable, ya que al igual que Stockl muchas empresas cerraron y se perdieron cientos de puestos de trabajo. Además, muchos de los metalúrgicos no son considerados por su edad.
Por otro lado, José lamentan que, luego de que dejaran el acampe, se perdió el contacto con muchos compañeros. "Lamentablemente se dejó entrar a la burocracia en el diálogo y eso fue un factor vital para desgastar a los compañeros", expresó.






