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Ian, el nene de Glew que gracias a la ayuda de los vecinos pudo mejorar su calidad de vida

Tiene apenas 6 años y necesitaba una prótesis para estirar su pierna. Afortunadamente pudo conseguirla y hacer el tratamiento.
martes, 20 de agosto de 2019 · 14:14

La solidaridad puede cambiar la vida de muchas personas. Un claro ejemplo de eso es Ian, un nene de apenas 6 años que vive en Glew, quien gracias a la ayuda de todos los vecinos logró mejorar su calidad de vida.

El pequeño nació con una malformación congénita en una de sus piernas, que afecta al crecimiento del hueso fémur, causando que tenga una pierna más corta que a otra. “Nos enteramos de su problemita cuando yo estaba embarazada de 35 semanas. Cuando nació la diferencia era de 3 cm, y a medida que fue creciendo la medida se fue acrecentando. Al día de hoy tiene una diferencia 7 u 8 cm”, relató su mamá, Anabella, a El Diario Sur.

Desde los 3 años Ian se realizó varias cirugías para poder estirar su hueso, pero necesitaba conseguir un tutor para el tratamiento que cuesta $170.000, una cifra exorbitante para la familia. Ante la negativa de varios organismos para obtenerlo, su mamá decidió recurrir  la ayuda de todos para poder conseguirla.

Ian hace un año, cuando comenzaron con la colecta de tapitas.

Así fue como Anabella comenzó una colecta de tapitas plásticas por todo Glew para poder financiar el material ortopédico. Gracias a que muchos vecinos y comercios de toda la región se sumaron, pudo solventar todos los gastos desde el comienzo del tratamiento. También juntaron billetes de $2 que salieron de circulación y una armaron una cuenta bancaria.

La difusión del caso de Ian llegó a lugares inesperados, ya que hasta los clubes de fútbol de Almirante Brown se han hecho eco de la ayuda que necesitaba. Afortunadamente, lograron comprar el tutor y en diciembre del año pasado, se lo colocaron.

"Como siempre quiero resaltar el agradecimiento de nuestra familia hacia toda la gente que colaboró en esta campaña. Por que sin esa solidaridad esto no hubiera sido posible", destaca la mujer, quien se propuso ayudar a todo el que lo necesita tal como ocurrió con su hijo.

Tras ocho meses, el tratamiento hizo efecto y el pequeño pudo estirar su pierna. Si bien se desconoce aún cuánto fue, se cree que el fémur alargó 8 cm, algo que mejora su calidad de vida. El martes pasado le retiraron el tutor y así dejó atrás su problema.

"Fue un momento de sentimientos encontrados. La intervención fue sin anestesia donde él sufrió mucho. Llore a la par de él pero sabía que ese sufrimiento también significaba llegar al final de tanta lucha y felicidad por que los resultados fueron más que satisfactorios", expresó Anabella

Ahora al pequeño sólo le queda realizar sesiones de kinesiología para poder recuperar la movilidad de su rodilla. Según contó su mamá, Ian está feliz y lo que más espera es poder volver a jugar a la pelota.

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