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Chicho, el perro callejero de Adrogué que quedó inmortalizado en un mural

Llegó a Plaza Brown cuando era un cachorrito y vivió allí hasta las 21 años junto a José, el diarero de la plaza, quien decidió homenajearlo en su puesto.
viernes, 10 de enero de 2020 · 12:00

Dicen que los perros son los mejores amigos del hombre, y la historia de José y Chicho así lo demuestra. Ambos tuvieron una relación que duró más de 20 años, hasta que el animal falleció, y hoy su amigo humano decidió homenajearlo inmortalizándolo en un mural.

Chicho era un perro callejero que apareció con apenas cinco meses en Plaza Brown, en pleno centro de la localidad de Adrogué. Un día se acercó al puesto de diarios de José, ubicado en la esquina de Rosales frente a la plaza, y desde ese momento el hombre se comenzó a cuidarlo.

Poco a poco comenzó a crear un vínculo no sólo con su amigo humano, sino también con todos los que pasaban por la plaza. "Era un perrazo. Fiel, compañero, muy cariñoso, muy dado con la gente. Nos hacía reír corriendo los coches", contó José a El Diario Sur.

Tal era la impronta del animal que, pese a que vivía en la calle, tenía a mucha gente que lo quería y lo cuidaba todos los días, convirtiéndose en todo un personaje destacado del lugar.

El vínculo entre José y Chicho se hizo cada vez más fuerte y duró por casi 21 años. Sin embargo, hace unos siete años Chicho falleció y dejó un vacío muy grande en todos. "Ese día fue un día muy triste. Lo recuerdo y me pongo a llorar", dijo entre lágrimas José.

El amor que todos tenían por ese perro fue tal que, tras su fallecimiento, más de 30 personas se hicieron presentes en Plaza Brown para despedirlo. Es allí, el lugar que se convirtió en su casa y que lo vio crecer, en donde hoy descansan sus restos al pie de uno de los árboles.

José junto a su puesto de diario, donde homenajeó a Chicho con un mural.

Chicho significó mucho para José, y es por eso que este año decidió homenajear a su fiel amigo con un mural en el puesto de diarios en el que todos los días trabaja. Allí se representó una foto del animal recostado, con un paisaje de fondo.

"Era una deuda pendiente que tenía con el perro y decidí hacerlo", explicó el diarero. Si bien al principio tenía miedo de que quienes lo pinten no logren captar la esencia del animal, José quedó conforme con el trabajo que realizaron. "Cuando lo vi dije: 'Es Chicho'".

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