Almirante Brown

Fiestas electrónicas: un dolor de cabeza para los vecinos de Brown

Malestar en los habitantes del barrio Corimayo por los distintos eventos organizados por jóvenes, que según dicen, alteran la tranquilad de la zona.

Fiestas electrónicas: un dolor de cabeza para los vecinos de Brown
El Diario Sur

En los últimos 20 años, las fiestas electrónicas comenzaron a tomar revuelo en muchos países; entre los más conocidos Estados Unidos. La idea de un evento en el cual, el trance, deep house, electro, techno, progressive (por mencionar algunos) le pusieran ritmo a la jornada y los excesos de horarios, entre otras cosas, no estuvieran mal vistos colocaron a estas fiestas entre las más requeridas por él público.

En la Argentina, si bien han existido casos en los que las “jodas”, apodo que adoptaron los jóvenes, no culminaron de la mejor manera hoy en día hay eventos organizados con anticipación e incluso con entradas pagas, a los cuales asisten distintos tipos de deejays mundialmente reconocidos.

Sin embargo, como se mencionó anteriormente, en Argentina y otros lugares también, la costumbre del “exceso” y el no respetar las normas de convivencia de una sociedad, incrementó con el paso del tiempo.

Uno de esos casos es el de los vecinos del barrio Corimayo de Burzaco, quienes reclaman mayor control de estas fiestas: “La joda empieza cerca de las 21 horas y con suerte termina a eso de las 10 de la mañana del otro día, si es que no llueve”, aseguró Hebe, una de las lugareñas afectadas por el incesante ruido que provocan dichos eventos.

“Hace 25 años que vivo en el barrio (Corimayo) que siempre fue tranquilo, pero de repente tenés cubierta todas las cuadras de autos que no pertenece a ninguno de los vecinos de la zona, e incluso los estacionan en las bajadas de los garajes”, continuó explicando la browniana con clara indignación.

“Alquilan casas quintas, vienen con camionetas repletas de equipos de música gigantes, agua mineral y traen hasta una persona que te ayuda a estacionar el auto. Increíble”

Hebe, reconoció que en reiteradas oportunidades se comunicaron con el 911 pero no obtuvieron la respuesta deseada: “Ya recurrimos a la policía y nos dicen que si no hay disturbios en la calle no pueden hacer nada porque es una propiedad privada, entonces quedamos atrapados. No podemos pegar un ojo en la noche”, afirmó y agregó: “Vos pagas los impuestos, no haces quilombo, y encima tenés menos derechos que los que vienen a perturbar la tranquilidad, los que hacen el negocio y el responsable de permitir que esto suceda”.

Los vecinos de Burzaco, si bien admitieron que los responsables del distrito suelen ocuparse de los reclamos del barrio Corimayo, comentaron que en esta ocasión no ocurrió: “Hace dos años hicimos la primera denuncia todos los vecinos y tuvimos que pagar para iniciar un expediente por disturbios que ocasionaron los mismos que se llenaron los bolsillos con estas fiestas. Nunca obtuvimos una respuesta de esa denuncia”, señaló.

La browniana, culminó con su descargo asegurando que, de no obtener una respuesta los vecinos terminarán actuando por sus propios medios: “Esto se va a terminar cuando los vecinos, cansados de no ver soluciones, recurramos a los canales de televisión y difundamos lo que pasa, o quizás tendrá que pasar una desgracia, esperemos que no se llegue a ese punto”, cerró con enfado.