Tras la trágica muerte de Fernando Báez Sosa, el joven de 19 años que fue asesinado a golpes en la puerta de un boliche de Villa Gesell, comenzaron a salir a la luz otros hechos de violencia ocurridos en la ciudad balnearia.
En las puertas de los boliches de noche, o en la playa a plena luz del día, las imágenes y los testimonios de jóvenes se multiplicaron tanto que hay quienes comenzaron a llamar a Gesell como "la playa del terror".
Sin embargo Esteban Llauradó, un guardavidas oriundo de Adrogué que trabaja en ese lugar durante la temporada de verano desde hace cinco años, decidió realizar una publicación en su perfil de Facebook en donde cuenta desde su experiencia cómo es trabajar en ese lugar.
"Muchos de nosotros levantamos bandera a las 8am. Y sabemos que llegar al puesto es una lotería, una caja de sorpresas, claro, todos los días tenemos un after en la playa con gente que salió la noche entera, la mayoría alcoholizados y drogados. Hemos tenido que meternos al agua sin todavía poder acomodarnos en nuestros puestos, vestidos y sin elementos de seguridad", comienza relatando el joven.
"Llegar a la casilla y ver gente arriba, tomando, rompiendo e invadiendo nuestro lugar de trabajo y tener que buscar la forma de pedirles que se bajen de buena manera para que nadie se ponga violento con nosotros".
Pero los problemas no terminan cuando sale el sol, ya que a cualquier hora "aparecen las manadas de jóvenes con conservadoras cargadas de alcohol". "Se escuchan los primeros mega parlantes sonar a todo volumen, se huelen los primeros porros, se ven los primeros "duros" y claro, los que siguen desde temprano "de rola" con la pasti que nunca termina están como un robotito repitiendo un paso que ni ellos ya controlan", agregó.
Pese a que muchos creen que el trabajo del guardavidas es el de cuidar que nadie se ahogue, Esteban explica que también tienen que saber hacer primeros auxilios, desde na picadura de aguaviva o una baja de presión hasta atender a gente con espuma en la boca o con "signos vitales indescifrables".
"En lo que va de la temporada, en mi sector ya se pidieron más de 5 ambulancias para trasladar gente convulsionando. No es muy difícil la suma: alcohol + droga = cocktail = convulsión", relató el joven en su carta que fue publicada el 23 de enero.
Sin embargo, según explica el browniano los hechos de violencia no se limitan sólo a la juventud, sino que es un problema de toda la sociedad: "Tratamos de explicar amablemente cuando le llamamos la atención a alguien y las respuestas son cada vez más violentas, agresivas e insólitas. "Eh! qué me tocas el silbato puto", "yo me meto donde quiero", "bueno para eso estás vos, para que mi hijo no se ahogue", "30 minutos buscándote Mateo (5 años), donde te metiste tarado?", "eh loco pero quiero sombra, por qué no me puedo meter abajo de la casilla?, que ortiva". "Por qué me viniste a buscar? Yo puedo salir solo, soltame (con aliento a un mezcladito de mil horas)".
"Y si, así trabajamos, a veces a las piñas con turistas sobrepasados de excesos, cortando clavos y rogando que nadie convulsione en el mar y se fondee. Esperando que llegue la hora de irme (20hs.) y saber que dejo la playa con una "previa" incontrolable, cargada de peligros y totalmente desprotegida", sentenció Llauradó.
Continuando con su relato, el guardavidas dijo que "a veces vuelvo agradeciendo que ni a mí ni ninguno de mis compañeros nos pasó nada, a veces vuelvo y no se que contarle a mi familia para que no se preocupe". Agregó que estas escenas de violencia se repiten día a día, y se lamentó que haya tenido que morir un joven para que se tomen cartas en el asunto.

Teb es guardavidas desde hace cinco años en Villa Gesell.
"En este país, el de los hijos del rigor, buscamos cruzar un límite para poner un límite. Esta vez el tristísimo punto final lo puso "Fernando", el que abrió los ojos de todo un país para que llegara a la playa y viera un despliegue policial sin precedentes en Villa Gesell. Controles, cacheos, fuerzas especiales, helicóptero, como si se tratara de la entrada a un recital de rock. La playa no es "la del horror" como dicen, el horror es que tenga que pasar lo que pasó para que se tomen medidas como las que ya todos ven en los medios", cerró su carta.
La publicación se hizo rápidamente viral con más de 16 mil compartidos y 12 mil "me gusta", tras la conmoción que generó (y aún sigue generando) la muerte del joven por parte de un grupo de rugbiers.






