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Los Perros de Longchamps, el monumento que encierra una gran leyenda

Están ubicados en la Plaza del Obelisco, frente a la estación de trenes. Conocé la historia que encierran estos dos canes blancos.

En la localidad de Longchamps hay una plaza que esconde varias leyendas. Se trata de la Plaza del Obelisco, un pequeño espacio ubicado entre las calle Aviación, San Martín y Rivadavia, ubicado frente a la estación, tiene dos monumentos muy reconocidos por los vecinos de Almirante Brown.

Uno de ellos es una estatua que tiene la figura de dos perros. Cuentan los vecinos más antiguos que en los años 30, cuando esas tierras distaban mucho de ser lo que son hoy, esas figuras se encontraban en los terrenos del ferrocarril, en el lado oeste.

Tiempo después, con las presuntas mejoras que se realizarían en la Línea Roca del tren, esas estatuas fueron retiradas y conservadas por dos vecinos: el Dr. Salvador Vena y Juan Carlos Rolón.

Son varias las leyendas que estos dos canes. La más conocida por los habitantes es que recuerda a dos perros que dieron su vida para salvar a un bebé que había caído a las vías y estaba próximo a ser arrollado por el tren. Las poses en las que se encuentran dan cuenta que uno de ellos se encontraba agachado intentando salvar al pequeño, mientras el otro aullaba para dar cuenta de lo que ocurría.

Otra de las historias cuenta que se trata de dos animales cuyo dueño los abandonó y jamás regreso. Sin embargo, ellos siguieron esperándolo, mostrando su fidelidad.

Lo cierto es que nadie pudo comprobar estas historias. Además se han encontrado otras figuras similares en otros puntos de la región, por lo que estos relatos forman parte del imaginario popular local.

Tras permanecer varios años abandonados, las estatuas fueron colocadas en su actual ubicación, junto a otro monumento de Longchamps: el Obelisco. Allí permanecen, un poco destruidos por el vandalismo que sufrieron con el paso del tiempo.

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