Desde el comienzo de la pandemia del coronavirus en Argentina, médicos y profesionales explicaron cuáles son las mejores medidas para evitar la propagación del virus. Una de las principales es el lavado de manos, como también el aseo de los productos que uno ingresa desde el exterior y las superficies de toda la casa.
Sin embargo, para cientos de vecinos de Almirante Brown cumplir con estas recomendaciones esto es una lucha diaria, ya que por la falta de agua potable en sus casas deben trasladarse hasta una canilla comunitaria para conseguir ese bien preciado.
Acercarse hasta la esquina de las avenidas República Argentina y 2 de Abril se convirtió en una rutina, pero en esta época donde el coronavirus circula de manera silenciosa y se estableció una cuarentena obligatoria, salir de casa es una odisea peligrosa.
"Vengo día por medio o cada dos días para buscar agua porque en mi barrio no tengo agua corriente. Los bidones de agua que traen los camiones son muy caros y tenemos que venir acá. No ayuda", contó Osvaldo, uno de los afectados, quien se acercó con un bidón para llevar a su casa.

Los vecinos se acercan en busca de agua potable, ya que no cuentan con ella en sus casas.
Hasta hace dos años en el lugar había una sola canilla, a la que cientos de vecinos recurrían desde distintos punto a pie o en auto para llenar varios recipientes. Poco tiempo después se hizo una mejora y se construyó un paredón en el cual se colocaron cuatro bocas: así se buscaba que sea mucho más cómodo y lleve menos tiempo.
En medio de la pandemia se siguen acercando vecinos en busca de agua potable, aunque hacerlo conlleve romper con varias de las normas establecidas Además del aislamiento, tampoco pueden cumplir con la distancia de un metro y medio entre ellos por la cercanía de cada una de las bocas.

"Desinfectar manijas, gracias", la advertencia a todos los que se acercan.
Algunos toman recaudos como ponerse un barbijo o tapaboca, y asean las mangueras antes de manipularlas. Sin embargos no todos lo hacen, sobre todo en las "horas pico" en donde las canillas se ven llenas de gente.
"Hay horarios que hay mucha gente, muchos autos. Viene gente clase baja y clase media, bajan con bidones de agua. Se ve mucho movimiento", sumó Osvaldo. Una vecina contó que anteriormente se acercaban a otra canilla comunitaria ubicada en Alsina y Villegas, en Claypole, pero desde que esa fue cerrada se vieron obligados a ir hasta Burzaco.
Una necesidad convertida en oportunidad
Entre los cientos de afectados por la falta de agua se encuentran muchos que son personas mayores de edad y personas con enfermedades, que en el contexto actual de la pandemia son considerados de riesgo y se pide que no salgan de sus casas.

Algunos recolectan varias botellas que luego reparte en el barrio.
Algunas personas aprovecharon esta situación para convertir a necesidad de quienes no pueden salir en una oportunidad de trabajo: se acercan hasta las canillas con botellas y bidones que luego reparten a cambio de dinero o comida.
"Estamos haciendo una changa para ganarnos el pan de cada día. Yo entiendo que está la cuarentena y no se puede, pero si no trabajamos no comemos. Los vecinos me piden que venga a buscar agua porque todo el barrio necesita", contó Diego, quien junto a un amigo se acercan casi todos los días con una carretilla llena de envases para ser llenados.






