almirante brown

La emotiva anécdota de Lizy Tagliani sobre su infancia en Brown: "Mamá no era mala, no había plata"

La conductora hizo una publicación en Instagram donde recordó uno de sus tantos momentos cuando vivía en Burzaco.

La emotiva anécdota de Lizy Tagliani sobre su infancia en Brown: "Mamá no era mala, no había plata"
El Diario Sur

A menudo Lizy Tagliani comparte historias sobre su infancia en Almirante Brown, en donde vivió gran parte de su infancia. Esta vez, se trata de una anécdota emotiva ocurrida a los seis años en su vivienda de Burzaco, previo a mudarse a la localidad de Adrogué.

La conductora habló de su amor por los alfajores y las dificultades que había en su familia: "Cuando era chica, y por esa suerte del destino me dejaban comprar un alfajor, me costó entender que mamá no era mala sino que no había plata", comienza el posteo.

"Lo miraba como sin creer lo que estaba pasando, le sacaba el papel y antes de disfrutar del alfajor separaba el papel brillante del film de adentro, lo mojaba hasta poder separarlo, después soplaba el papel brillante que generaba un ruido y me daba cosquillas en los labios, era una hermosa sensación. Luego de todo eso recién empezaba a comer el alfajor... y era el goce máximo", explicó.

A post shared by Lizy Tagliani (@lizytagliani) on Apr 15, 2020 at 2:10pm PDT

Para la pequeña Lizy poder comer una golosina era todo un ritual en el que disfrutaba de cada momento, ya que su familia era muy humilde. "Todo esto hacía porque no sabía cuándo iba a tener otro alfajor y no quería que se termine rápido. Desde entonces que sé que para disfrutar hay que saber esperar", relató con emoción.

Fiel a su estilo, acompañó el posteo con una imagen de varios alfajores y finalizó el posteo con humor: "Mirá todo lo que me acordé, para decir que me voy a clavar tres alfajores con el mate".

Luego de hacer esta publicación, la comediante habló con Teleshow y recordó otra anécdota relacionada también con su golosina favorita. La historia comienza cuando ella estaba en séptimo grado y llegaron nuevos vecinos oriundos de Bolivia al lado de su casa.

"Cuando llegaron al país, se anotaron en el mismo colegio al que iba yo. Ellos iban a primero, segundo y cuarto grado y yo estaba en séptimo", contó. Entonces le hizo un trato a su vecina: "Doña Julia, yo le doy clases particulares todos los días a sus hijos y usted me paga con alfajores”.

Así fue como Tagliani comenzó a darles clases particulares a sus vecinos menores y al final de la semana recibía una caja con seis alfajores. Sin embargo los chicos repitieron de año y la madre de los chicos le pidió "no vengas más a darle clases a mis hijos".