Alte Brown |

La historia de dos comerciantes que no pueden trabajar por la cuarentena

Alicia tiene una pequeña mercería en Claypole y Graciela es peluquera a domicilio. Cómo pasan sus días sin tener su ingreso habitual.

El 20 de marzo, el Gobierno Nacional anunció el aislamiento social obligatorio con el fin de evitar la propagación del coronavirus. La medida establecía que, a menos de ser prestadores de un servicio esencial o tener un permiso especial, todos debían quedarse en sus casas y se prohibía la libre circulación.

Si bien la idea era resguardar la salud de todos, muchas personas se vieron afectadas seriamente ya que no podrían salir a trabajar y por tal motivo no tendrían su ingreso para vivir. Alicia y Graciela son dos vecinas de Almirante Brown que tuvieron que suspender sus actividades laborales.

Alicia vive en Claypole y tiene una mercería en un local sobre la avenida Alsina. Tras el DNU, tuvo que cerrar su mercería barrial y al día de hoy lleva dos semanas sin poder trabajar.

"Los primeros días abría con la precaución de tener alcohol, rociador para los clientes, lavarse las manos cada vez que tocaba plata y limpiar el picaporte. Pero después hubo inspecciones y si no vendes productos de primera necesidad te clausuran, entonces tuve que cerrar definitivo. Estoy hace dos semanas en cero”, contó.

En la misma sintonía se expresó Graciela, quien vive en Burzaco y trabaja como peluquera a domicilio. "Yo estoy tranquila porque tengo la jubilación de mí esposo que no cobra la mínima y tengo un ahorro. Pero está mal el panorama, si tuviera qué vivir por mis medios ya casi estaría en rojo mí economía".

Ambas son monotributistas desde hace años, pero ninguna entró entre las consideradas para las ayudas económicas que otorgó el gobierno: Alicia debido a que cuenta con una pensión por viudez, Graciela por la jubilación de su marido que es mayor que la mínima.

Por el momento la vecina de Claypole pudo sostenerse gracias a un pequeño ahorro que tenía y también a la pensión. Pero como depende de ella misma para sobrevivir le complica no tener los ingresos por su comercio: “Dentro de todo lo que tengo me ayuda a sostener la situación. Con los bancos cerrados hay que ir al cajero, hay colas enormes, se complica todo”.

Sin embargo, entiende que las medidas tomadas son necesarias para combatir el avance del coronavirus. “Miro mucho en los noticieros lo que pasa en otro lugares. Acá se tomaron las medidas a tiempo, es un sacrificio entre todos los argentinos, hay que colaborar en lo que se pueda y pensar en el otro”, dijo.

Graciela también se mostró de acuerdo con la decisión de que todos deban realizar un aislamiento hasta que la situación mejore: "Creo que estaríamos bastante comprometidos porque la mayoría que están padeciendo es gente que viajó o estuvo en contacto con alguien que vino de viaje. Para mí no hay más gente contagiada porque la cuarentena sirvió y de mucho. Es como que estamos un paso adelante".

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