Hace un año los vecinos de Claypole lloraron la partida de uno de los vecinos más destacados de la localidad. José María Rodríguez, más conocido como "Cururú", falleció el 10 de mayo de 2019 a los 78 años dejando un vacío para muchos.
Ayer las redes sociales se llenaron de mensajes y recuerdos del hombre que recorría las calles de la ciudad vendiendo sus panes y tortas negras caseras de forma ambulante con su famoso carrito.
"Voy por la plaza y no estás por Claypole que vos amabas tanto, y siento tu grito de 'caserito todo... me voyyyy'. Cuando bajaba del tren estabas ahí. Ya nada es lo mismo, nada, pero tu recuerdo está en mi vivo e intacto. Te amo papi", publicó una de sus hijas en Facebook.
Como este, fueron varias las publicaciones de allegados y vecinos que recordaban a uno de los personajes más reconocidos, cuya vida estuvo muy ligada a la localidad browniana.
"Cururú" llegó a lo 12 años junto a su familia desde Gualeguaychú, Entre Ríos, y se instalaron en Claypole. En su juventud jugó al fútbol en el Club Claypole, siendo uno de los primeros socios y de los hinchas más famosos.
Se dedicó durante mucho tiempo al rubro de la carne, pero luego tuvo problemas con el alcohol. Sin embargo logró recuperarse y, con la solidaridad que lo caracterizaba, decidió ayudar a quienes estaban en esta situación. Así fue como formó el grupo de Al-Anon en donde "adoptó" a muchos "hijos recuperados", como solía llamarlos.
Rodríguez formó su familia y crió a sus cinco hijos en la ciudad, los cuales luego le dieron 28 nietos y 19 bisnietos. Sin embargo, tuvo un duro golpe cuando una de sus hijas falleció y se hizo cargo de sus nietos.
Las dificultades económicas por mantener a la familia fueron el puntapié por el cual comenzó a hacer panes y tortas negras caseras en su casa, las cuales luego vendía con un carrito en las calles.
Así fue como se fue haciendo más conocido gracias a este emprendimiento, al que decidió llamar "Caserito todo". El barrio sabía que "Cururú" estaba cerca cuando escuchaba su tradicional cantito: "Caserito todo y me voy". Quienes probaron sus creaciones destacaban no sólo su sabor sino también la amabilidad que tenía con todos.
Aquel 10 de mayo de 2019, en un contexto muy distinto al actual en el que todos los comercios de Claypole permanecían abiertos, el cortejo fúnebre recorrió las calles y todos los comerciantes y vecinos lo despidieron con un aplauso.






