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Quiénes son los vecinos de Brown donantes de plasma

Sandra, Estefanía y Rubén son de Almirante Brown y se recuperaron de COVID-19. Sus historias, cómo transitaron la enfermedad y la experiencia de donar plasma.

Mientras científicos de todo el mundo están en la búsqueda de una vacuna contra el coronavirus, en Argentina se comenzó a utilizar una técnica para curar a aquellos pacientes que se encuentran en grave estado basada en las transfusiones de plasma de personas que se hayan recuperado.

En Almirante Brown hay 347 personas que lograron vencer al coronavirus y fueron dadas de alta, y ya hay tres que decidieron dar un paso más y ser donantes de plasma para ayudar a quienes pasan por lo mismo que ellos vivieron.

Sandra, Estefanía y Rubén son los brownianos que viajaron a la ciudad de La Plata para concretar este noble gesto. El Diario Sur habló con ellos para conocer su historia y cómo fue el camino desde ser pacientes positivos hasta convertirse en donantes

Sandra Viviana Guzmán - Don Orione

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Es personal de salud en Almirante Brown y padeció de coronavirus.

Es personal de salud en Almirante Brown y padeció de coronavirus.

Varios de los infectados en Almirante Brown son trabajadores de salud que luchan día a día contra el coronavirus. Sandra es uno estos casos, ya que se desempeña como enfermera en el área de triage de la Clínica Espora de Adrogué.

"Por más que me cuidé y tomé mis precauciones me contagié. Todavía hasta el día de hoy pienso en que falle y no logró explicarlo", contó a este medio. Al principio fue paciente asintomática, y recién al cuarto día sintió pérdida de olfato y gusto.

El apoyo de su familia y sus compañeros de trabajo fue un motor para ella, y tras pasar el tiempo establecido por el protocolo recibió su resultado negativo y obtuvo el alta para volver a hacer su vida normal.

"Regresé al trabajo con un poco de miedo. Pero ya estoy recuperada el 100% y volví a dar batalla. Amo lo que hago, mis compañeros me recibieron con aplausos y mucha buena onda", dijo Sandra.

Al ser personal de salud conoce sobre la importancia de ser donante, por lo que apenas tuvo la oportunidad lo hizo: "Desde que supe que era positiva dije a todos que iba a donar plasma. Estudié para ayudar a salvar vidas, esto es un granito más que pongo".

Rubén Miguel Pereyra Machado - Longchamps

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Tiene 57 años y trabaja como maestro pizzero en un comercio de Belgrano. Un día comenzó a sentir dolor de piernas, motivo por el cual fue al UPA de Longchamps y le hicieron un hisopado. Al día siguiente se confirmó que tenía coronavirus. "No sé en dónde me contagié, si en el trabajo o el viaje porque tomo tren y colectivo", contó a El Diario Sur.

Rubén comenzó el aislamiento y pese a que los vecinos lo ayudaron con los mandados para que no salga, otros lo sintieron como una amenaza: "vivo sobre calle de tierra y algunos pasaban por el medio de la calle lejos de mi casa y mirando de reojo".

Mientras transitaba la enfermedad escuchó en la radio una nota a un hombre con coronavirus que dijo que el plasma lo había salvado, por lo que decidió que cuando esté recuperado iba a ser donante.

"Yo la saqué barata, sólo que estuve sólo porque me hijo no me podía visitar y te agarra angustia. Pero tuve el apoyo de muchos y de la gente de Salud de Almirante Brown. Cuando me dijeron que el test me dio negativo pregunté si podía donar y me dijeron que me iban a hacer los estudios", dijo Rubén emocionado.

Las ganas de ayudar de este vecino de Almirante Brown son tantas que anunció que, apenas pueda, volverá a donar plasma para seguir ayudando a más pacientes ya que sintió que fue una buena experiencia.

Estefanía Mabel Benítez - Burzaco

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Su caso fue distinto al de los demás donantes de Almirante Brown. Pese a ser la más joven (tiene 28 años), el coronavirus le afectó la parte respiratoria y estuvo 15 días internada en cuidados intensivos en el Hospital Oñativia de Rafael Calzada.

A su estado de salud se le sumó el estigma de ser positiva: "Hice pública mi situación en las redes sociales y a las horas me empezaron a difamar. Fue muy difícil superarlo desde la parte emocional, fui repudiada por mucha gente", dijo a este medio.

Sin embargo otros fueron solidarios. El apoyo de sus dos hijos y su familia la ayudaron a hacerse fuerte y así pudo recuperarse: "Tener coronavirus no es un delito y hoy gracias a Dios puedo contarlo".

Tras pasar varios días aislada en el Instituto N°41 de Almirante Brown, finalmente recibió el alta médica. La alegría de haber superado al virus fue mucha, pero luego decidió seguir involucrada en la causa y entregar su plasma.

"Mi decisión de donar fue primero porque donar salva vidas, y en segundo lugar para sentirme bien como persona y retribuir un poquito del afecto que recibí. Yo había donado sangre y esto es un poco distinto, pero previamente me había informado así que fui tranquila", contó Estefanía.

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