Esteban Echeverría

Diego y Roberto, de El Jagüel, serán ministros extraordinarios de la Eucaristía en la visita del Papa

Desde El Jagüel, Diego Gómez Santillán y Roberto Torres participarán de la celebración como ministros de la Comunión.

Dos hombres sonrientes posan juntos frente a una puerta con decoración en un ambiente comunitario.
Los vecinos fueron convocados como ministros de la Eucaristía.

La visita del Papa moviliza a miles de personas que se preparan para participar de las distintas actividades previstas. Entre ellos, también hay vecinos de la zona sur que decidieron ofrecer su tiempo y colaborar como voluntarios para acompañar este acontecimiento.

Desde El Jagüel, integrantes de la parroquia Nuestra Señora de Luján se sumaron a la convocatoria para formar parte de la misa que se celebrará en el Monumento a los Españoles, en la Ciudad de Buenos Aires. Dos de ellos son Diego Gómez Santillán y Roberto Torres, quienes fueron convocados como ministros extraordinarios de la Comunión.

Su tarea será colaborar con la distribución de la Eucaristía entre los fieles que participen de la celebración. Se trata de un servicio que ambos realizan habitualmente en su comunidad religiosa, tanto durante las misas como acompañando a personas enfermas que no pueden acercarse a la parroquia.

Para Diego, formar parte de este momento representa una experiencia inolvidable. “Es un privilegio, algo único que va a trascender todos los tiempos. Para mí es algo sumamente hermoso, un regalo de Dios”, expresó.

Además, destacó que el voluntariado es una forma de poner los propios dones al servicio de los demás. “Es el espíritu de servir a Dios y al hermano de la forma que uno pueda. Uno tiene diferentes dones, habilidades o lo que Dios nos quiso regalar, y eso es lo que damos, sin ningún tipo de retribución, solamente por amor y servicio al otro”, explicó.

En el caso de Roberto, la convocatoria llegó en un momento muy especial de su vida. Luego de atravesar la pérdida de su papá y recibir la noticia de que será abuelo nuevamente, consideró esta invitación como una nueva alegría en medio de un año difícil.

“Dios toca y sabe cómo llevar estas cosas, cómo hacer que uno se acerque a Él. Esta noticia me ayudó a transformar ese dolor, que lo voy a tener siempre, pero se mezclan las situaciones con la alegría de ser convocado”, contó.

El vecino también resaltó la importancia de que más personas se animen a participar y colaborar. “Aquellas personas que se ofrecen o que son convocadas tienen que dar el sí. Es muy importante porque es abrirse a los brazos de Él. Es un servicio que Dios necesita de los voluntarios”, sostuvo.

De esta manera, Diego y Roberto serán parte de los vecinos que, desde distintos lugares y con diferentes tareas, se preparan para acompañar la visita del Papa. Para ellos, más allá de la magnitud del acontecimiento, la oportunidad representa una forma de vivir la fe a través del servicio y el encuentro con los demás.

Por último, Roberto expresó su deseo de que la visita también deje un mensaje para toda la sociedad: “Ojalá sea un punto de inflexión para este país, para que podamos vivir mejor, llevarnos mejor, ser más hermanos, más compañeros, más amigos. Que tiremos todos para el mismo lado”.