Luego del cierre de la ex Clínica Estrada, perteneciente al PAMI, decenas de jubilados y trabajadores protestaron en la sede del organismo en Remedios de Escalada, sobre la Avenida Hipólito Yrigoyen, y manifestaron su bronca por la situación que se atraviesa con uno de los centros médicos de mayor concurrencia en esa zona entre Lanús y Lomas de Zamora.
De la manifestación participaron algunos de los empleados de la entidad, que resaltaron su incredulidad ante el panorama que se sostiene, en medio de la incertidumbre que ya se había generado hace pocas semanas cuando tomaba fuerza la posibilidad de su clausura.

“Estaba todo abandonado, incluso las historias clínicas. Todo absolutamente abandonado y eso genera mucha lástima por el trato tanto a los trabajadores como a los afiliados”, señaló Eliane, una de las mujeres que hasta el lunes integraba la nómina de la estructura, al describir cómo halló todo ese día, momento en el que se tomó la determinación de bajar las persianas.
Puertas cerradas en la clínica
En ese sentido, este martes, cuando volvió a su puesto de trabajo, ya no la dejaron entrar, como ocurrió con otra docena de empleados, algo que extendió la indignación que ya venían acumulando los propios jubilados por la imposibilidad de atenderse.
Al puntualizar cómo se dio todo el desenlace, aclaró: “Hace un mes nos llamaron de dirección y nos dijeron que el 30 dejaba de funcionar la clínica, y así fue, el 30 cerró. El lunes entramos pero ya ayer no”.
Según expuso, estaba en el lugar desde 2020, cuando se habilitó, en plena pandemia, como centro para control de Covid, al ser adquirido por el PAMI. Y ahora es todo incertidumbre, porque se torna complicado poder trasladarse a otros espacios ligados al organismo. “Es un momento triste. Nosotros conocíamos a todos, afiliados, médicos, etc. Somos familia y había un trato de excelencia. La realidad es que no merece ser cerrada la clínica”, sentenció. Y recalcó, sobre su situación y la de otros trabajadores: “Estamos a la deriva”.

Quienes se dieron cita en el lugar para protestar, además, son integrantes de varios centros de jubilados, todos describiendo un panorama desolador de un lugar que tenía a disposición varias especialidades que van desde la clínica medica, a endocrinología, pasando por cardiología y ginecología.
Indignación de los jubilados
“No tengo la historia clínica, cerraron así y basta”, remarcó Beatriz, que ahora no sabe cuáles son las opciones que se barajan para poder atenderse, dado que incluso se puso en consideración que algunos médicos atiendan en Ituzaingó, en otro punto lejano del conurbano bonaerense.
Diego, en una situación similar, expuso: “Nos dejaron sin nada de la noche a la mañana, es una vergüenza, esto es matar a los jubilados”. Y así como dejó entrever los problemas propios por la imposibilidad de atenderse, puso el foco en los trabajadores: “Los empleados se quedan sin trabajo. Nos contaban que el lunes cuando entraron estaban todos los bancos desparramados y las historias clínicas en el piso”. Y sumó: “La desesperación de la gente es terrible”.
En consecuencia, muchos de los jubilados se quedaron sin la disponibilidad de médicos de cabecera. Así lo recalcó Ana: “¿Qué hace esa gente? Sin la orden no te atienden en ningún lado. Al estar acéfalos de médicos de cabecera, no tienen a quién recurrir”.
Y puso el foco en su situación personal, que se replica en cada historia que protestaba frente a la central del PAMI: “Yo tomo tres remedios que salen 80 mil pesos, y cobro la jubilación mínima. Nos quieren matar si no hay un solución con esto”. El mensaje de todos, al unísono, por lo pronto, fue uno: “Devuelvan la clínica”.







