El aislamiento social obligatorio en el país y en gran parte del mundo- truncó los sueños y proyectos por los que miles de personas trabajaban desde hace meses e incluso años. Además, impuso una nueva cotidianidad sin salir a las calles, dejando en cada uno el desafío de encontrar nuevas rutinas para continuar con el día a día.
Los deportistas no escaparon de esta suerte. Con la suspensión de los torneos y campeonatos nacionales e internacionales vieron sus futuros inciertos, y también un presente difícil lejos de las instalaciones que utilizaban para entrenar.
A Gianella Evolo, la joven taekwondista de Canning, la pandemia la agarró llegando de un viaje y en plena preparación para cumplir un sueño: representar a Argentina en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, que finalmente fueron pospuestos por la extensión mundial del Covid-19.

La cuarentena la agarró en la casa de su madre y, a pesar de cambiar el modo en que vivía y entrenaba, no le cambió los sueños y propósitos a futuro. Tengo la suerte de que mi entrenadora personal era mi mamá, así que estoy entrenando en casa como todo el equipo de la Selección Argentina de Taekwondo. Yo cuento con la suerte de que tengo a quien me ayuda en casa, que me tiene el escudo, la palmeta, etc., destaca.
UN PRESENTE INCIERTO
A pesar de tener una ayuda por parte del Estado, reconoce que no se están realizando entrenamientos de alta intensidad y que todo depende de las capacidades que cada uno tenga en su casa. Es incierto cuándo volverán a las exigencias profesionales, como también a la competencia.
Ya nos dijeron que este año no va a haber competencias, que posiblemente podamos volver al Cenard a entrenar a partir de noviembre, recién ahí arrancarían los entrenamientos fuertes de verdad. El año que viene, en teoría, es el panamericano que se iba a hacer este año y estoy centrada en eso. Hay que entrenar en casa para no perder la forma, relata la joven deportista.

La cuarentena para ella no fue fácil pero supo adaptarse a las nuevas condiciones y encontrarle la parte positiva al encierro momentáneo. Al principio fue un poco difícil porque yo recién llegaba de un viaje cuando pasó lo de la cuarentena, por lo que ya estaba encerrada desde antes, como que no son 30 días nada más, cuenta a modo de anécdota y añade: Al principio me aburría, me llegué a desmotivar un poco pero después me di cuenta de que no termina la carrera acá, hay que seguir adelante, ponerle toda la onda que se pueda.
Uno de los puntos positivos que encontró en este aislamiento fue su familia. Estoy disfrutando mucho del tiempo con ellos. Hacía mucho tiempo que no pasaba más de diez días en casa, ellos me levantan el ánimo con todo esto de estar encerrada, asegura.

SIEMPRE MIRANDO AL FUTURO
Con todos los torneos y competencias suspendidas, muchos proyectos quedaron en standby. No obstante, Gianella no pierde el norte y continúa con sus entrenamientos. Ya que no pude ir a Tokio, mi cabeza ahora está en los próximos juegos olímpicos. Mi idea es clasificar directo, así que me tengo que entrenar y esforzar muchísimo para estar entre las seis primeras del ranking, explica.
En la competencia en muchos casos no es tanto analizar a la otra persona sino a uno mismo
A pesar de que sabe que es un propósito difícil, no cree que sea imposible y le pone todas las fichas. Si en tan poco tiempo me pude meter entre las mejores cien, ¿por qué no voy a poder estar en cuatro años entre las primeras seis?, se pregunta en voz alta y reconoce: Esto es lo que me está motivando hoy a seguir esforzándome todos los días entrenando un poco más.
En el taekwondo ver a los otros competidores y sus conductas no me servía mucho, pero sí verme a mí y poder decir: por esto pasó tal cosa y ver los errores que cometía para en cada entrenamiento ponerme en la cabeza que había que mejorar eso
Finalmente, deja una reflexión en este momento de cuarentena. Hay que pensar siempre en el futuro, porque no todo se termina acá. Es un momento difícil pero va a pasar; para los deportistas es como una lesión, es un inconveniente y tenemos que entrenar para seguir y superarlo. Hay que entender que no se termina todo acá, esto no es tiempo perdido.









