LITERATURA

El fútbol es puro cuento

Entrevistamos a Víctor Belchior, vecino de El Rocío y autor de “Historias de Boca en Boca”, un libro de cuentos de ficción con ídolos de Boca como protagonista, editado por la revista Solo Boca y a beneficio de la fundación S.O.S. Infantil.

El fútbol es puro cuento
El Diario Sur

"Para mi Riquelme es lo más lindo que he visto jugar en unacancha de fútbol, inclusive superior a Maradona, que era un jugador máscompleto, mejor en todo, pero Román lo superaba en esa cadencia, esainteligencia para ver la jugada veinte segundos antes que cualquier otro. EntreRomán y Baryshnikov hay una diferencia de profesión, pero el mismo talento.”Con ese sentido poético entiende el fútbol Víctor Belchior, autor de "El fútboles puro cuento” y "Historias de Boca en boca”, colecciones de relatos cortoscon el fútbol como denominador común. Hotelero de profesión y vecino de ElRocío, el autor nos cuenta su mirada sobre la literatura, el fútbol en generaly el fútbol intercountry de Canning.

¿Cómo fue que empezaste a escribir de fútbol?

"Cuando empecé a escribir cuentos, empecé a escribir defútbol.  En ese momento, tenían más quever con el barrio, con el potrero, con esa cosa más de infancia. Edité elprimer libro de fútbol, que se llamó "El fútbol es puro cuento”, de cual tuve la suertede que me lo prologara Horacio Pagani. Yo a él no lo conocía, le mandé unacopia del libro a su redacción en el diario Clarín, y a mitad del mundial del2010 me llevo la gratísima sorpresa de recibir una carta que decía "DesdePretoria, Horacio Pagani….”, con un prólogo muy lindo y muy halagador. A misiempre me dio mucho pudor mezclar algo que me gusta tanto como es escribir,con la plata; así que aunque ese libro se vendió muy bien, todos los beneficiosfueron para el club de mi barrio, el Club Social y Deportivo Ituzaingo, deTemperley.”

"Yo soy, por supuesto, hincha de Boca, y ya en ese primerlibro había algunos cuentos sobre un ídolo de Boca. Así que decidí ir por esaveta, y escribir todos cuentos en los que el protagonista sea un ídolo de Boca.Eso no quita que el mensaje que yo quiero dar va más allá de Boca y más alládel fútbol. Me parece que es sobre todo un buen vehículo: leer un cuento sobreRiquelme o sobre Tévez a un chico lo atrapa, provoca que muchos chicos opersonas grandes inclusive que no son lectores, se acerquen a la lectura através de algo tan sensible como es su equipo o su ídolo”.

Todos tus cuentos en tu último libro tienen a un jugador comoprotagonista. ¿Cómo es escribir ficción sobre alguien de la vida real?

Pasa algo muy particular, que es que con para cada historiaexiste un relato paralelo, que empieza cuando el protagonista lee el cuento.Hay gente muy exitosa, que ha sido premiada de distintas maneras, pero a pocasles han escrito un cuento. Y sobre todo los ex jugadores encuentran un reconocimientoo descubren un sentimiento que quizás no sabían que existía. Tengo una historiaparticular con Darío Felman, que le mandé el cuento a Valencia y al otro día mellamó por teléfono muy conmovido. El cuento se llama "El Sueño de Lorenzo”;Lorenzo es un viejito que me cuenta toda historia oculta acerca de Felman. Y loque lo movilizaba a Darío era saber si eso había sido verdad o no, si el viejoLorenzo realmente me había dicho eso que dice el cuento sobre él. Fuesurrealista a tal punto que yo a los pocos días estaba viajando a Europa ypactamos un encuentro con Felman. El me estaba esperando en el aerpouerto deValencia, y cuando llego le digo que me deje buscar un hotel y despuésconversábamos. Y no me dejó, insistió en que me quedara en su casa. Entonces mepasé tres días en la casa de él; y cuando me pongo a pensar, yo era un puntomás rompiéndome la garganta en la Bombonera. Ese es el poder de escribir. Esascosas no se consiguen con plata, ni con contactos.

Si bien tus cuentos son sobre jugadores de Boca, la literatura y elfútbol son temas que cuando se cruzaron, han tenido en general muy buenosresultados y muchísima llegada. ¿Por qué pensas que a los argentinos nos llegaese tipo de relatos, más allá de la camiseta de cada uno?

Lo que pasa es que para mí, en una cancha de fútbol se juegamucho más que un partido de fútbol. En una cancha de fútbol se ven los osados,los valientes, los responsables, los trabajadores. El lugar que uno ocupa enuna cancha de fútbol es el lugar que uno ocupa en la vida. Y a los argentinos,el destino ha hecho que nos toque como deporte nacional, como una fuerza quenos moviliza tanto, porque vemos en un partido de fútbol nuestra propiahistoria, nuestras frustraciones, nuestras ganas, nuestras alegrías y tristezas.Entonces creo que cuando escribimos sobre eso podemos tocarle el corazón, dargolpes bajos, y llevarlo a emociones que están muy a flor de piel.

Es esa cosa casi irracional que tiene uno. A mi me pasaríaigual, que no podría escribir un cuento del Beto Alonso, porque ya la sola ideame repele. Pero me parece que eso puede pasar solamente con el rival directo;yo no siento rechazo por ningún otro club. Los ídolos de esos equipos tambiénson ídolos míos. Siempre lo reconocí a Bochini como un monstruo irrepetible, ymás cerca en el tiempo, he ido muchas veces a la cancha de Independienteexclusivamente a verlo jugar al Kun Agüero, que es un jugador que siempre mepareció deslumbrante. Hay para el jugador una vara que una vez que se supera,deja de pertenecer al club y nos pertenece a todos. Román me ha dado enormesalegrías más por la belleza de su juego que por el resultado. Hay jugadores quesuperan lo deportivo y pasan a un plano artístico; para mí entre Riquelme yBaryshnikov hay una distinta profesión pero igual talento.

Ya nos dijiste que no soles jugar al fútbol, ¿soles mirar los partidosde El Rocío? ¿Cómo ves al fútbol intercountry de Canning?

Yo no juego, pero los muchachos de El Rocío son todosvecinos míos, algunos buenos amigos, y siempre que puedo me quedo a ver lospartidos. Pero a veces me pasa que no me puedo identificar mucho con el fútbolde los countries. Sucede algo particular, que a mí no me gusta mucho, y que veoque a veces algunos de los que juegan tienen una especie de autosuficiencia decreer que siempre me la tenés que dar a mí. Y se pierde a veces un poco laesencia del fútbol que es el trabajo, la humildad, el compañerismo. Lo veo aveces demasiado agresivo, demasiado individualista. Prefiero agarrar el auto eirme por La Colorada y parar a ver algún torneo de los que se hacen entre losbarrios, o ir a ver a Los Andes a ver a Juan Olivares, que es amigo de mi hija.Y si está jugando la tercera de Los Andes, me quedo a verlo. Me gusta ese chicoque quiere llegar a través de su esfuerzo, o que juega porque le gusta jugar,sin motivos ulteriores. A veces en los countries hay demasiada necesidad deganar, demasiado egocentrismo.

Hace poco Riquelme dijo que le gustaría volver a jugar en Boca, pero nopodría porque la diez la tiene Carlos Tévez. ¿De quién es la diez de Boca?

La diez que ahora tiene Tévez, también la tuvo Román, latuvo Rojitas y la tuvo Maradona. Creo que tuvo épocas más relucientes queotras, pero Boca está siempre por arriba de los jugadores. Soy un enamorado deRomán, lo fui a ver los últimos tiempos con la sensación de que era como unaabuelita que se estaba por morir y la querías ver siempre una vez más. Ypodíamos perder o ganar, pero yo iba a verlo a Riquelme, quería siempre verlojugar una vez más. De cualquier manera, me parece fantástico que se hayaretirado, que se haya ido en la gloria, y ahora la posta la agarró Carlitos,que me parece que está muy bien. Es un jugador de la misma estirpe, con elmismo ADN. Es de esos jugadores que notás que no sólo es jugador, sino tambiénes hincha.