Con seis años ya cumplidos desde su conformación comoequipo, El Rocío se transformó en la punta de lanza de un procesoreivindicador. El fútbol, que desde hace años ha tenido una presenciapreponderante en el deporte intercountry y en nuestra ciudad, las había dejadode lado y ellas encontraron en el hockey la forma de demostrar que el deporteno distingue género.
Mucho pasó en estos seis años, desde aquel primer partidofrente a Saint Thomas en el que tras dos minutos de juego, cinco jugadorasabandonaron espontáneamente la cancha por la falta de aire. Hoy, el equipo deEl Rocío es anfitrión de un torneo de Mamis Hockey, abierto a mujeres de másde 35 años, que logró sumar a doce equipos y mantiene un calendario regular ybien organizado.
"Teníamos ganasvarias mujeres del country de hacer algo en equipo. Yo ya la conocía a Marcela,que era la entrenadora de mis hijas en el colegio y yo había participadohaciendo Mamis Hockey ahí mismo; después el equipo se disolvió, pero me quedóla idea dando vueltas. En el 2009 empezamos a convocar a las demás mamis delbarrio, y así se empezaron a sumar las chicas, que son todas las "originariasy que todavía formamos parte del equipo. La que habla es María FernandaBernardin, quien convocó a la entrenadora Marcela Barbona, y juntas empezaron aarmar el equipo.
"Al principio entrenábamos en un sector de pasto que estabavacío, usábamos las camisetas de los equipos de fútbol. Después, con el correrdel tiempo, el equipo se fue consolidando y empezamos a entrenar en el CentroDeportivo Canning, que nos aggiornaron una cancha de papi fútbol para queempecemos a jugar. Finalmente, conseguimos armar la cancha de césped sintéticodel country, donde ahora se juega el torneo.
Si bien no todas tenían experiencia en el deporte, laconvocatoria rápidamente tomo fuerzas y la práctica estrictamente deportiva nosignificó una limitación para que se gestase un grupo que hoy ellas destacancomo el aspecto más importante, y el que las motiva a convocar a que másmujeres se unan.
"Tiene también muy asociada una cuestión de género, del sermujer, explica Sara Muñoz. "Inclusive acá, en nuestro barrio, al principio noscostó mucho pelear por conseguir los espacios, las canchas. Es increíble, perotodavía tenemos que pelear con esas cosas, escuchar que a veces dicen "y sonlas minas. Cuando trajimos la idea de armar la cancha, algunos nos miraron concara de "uhh estás minas, que hincha pelotas . Entonces para nosotros, elequipo se volvió como una tribu, un espacio donde hacernos fuertes. Es muchomás que el deporte: compartimos la vida, los hijos, si alguna llega mal acásiempre hay espíritu para acompañarla. Compartimos todo, las tristezas, lasalegrías, novios nuevos, viajes. Es muy fuerte lo que se genera como grupo.
"A veces a algunas mujeres que nunca jugaron les generaalgunas dudas porque es un deporte de mucho contacto y donde se corre mucho continúa Muñoz -. Pero a cualquier mujer que alguna vez haya hecho un deporte,cualquier deporte, o que le interese empezar a cuidar mejor su estado físico yque crea que el deporte en equipo le puede servir también como una forma paradescargarse, el hockey es una muy buena opción. Finalmente, el deporte cumplesu rol más importante al generar lo que Gabriela Simms no duda en definir como"un espacio de contención.
"Si tenés un poquito de garra, te dan ganas de venir. Y noimporta si le pego bien, si le erro a la bocha, si me canso. Es cuestión detener ganas de sacar un poco esa garra que una lleva adentro, dice Muñoz. Comoagrega Roxana "Rocky Capula,"sirve para sacar a La Leona que llevamos dentro.






