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El festejo debe esperar

La Magdalena le ahogó el grito a San Eliseo. En la noche del Miércoles, le empató 1-1 en un partido intenso y cortó la impresionante racha de catorce victorias s que acumulaba el líder en el Clausura. Se abre una luz de esperanza para Lagos de Canning, que quiere disputarle el título.

El festejo debe esperar
El Diario Sur

El ambiente era, casi, inmejorable. La noche del Miércolesdaba un marco fresco y agradable para jugar, y el rival parecía razonablementeaccesible, al menos en los papeles. Es que para un equipo que había ganado loscatorce partidos disputados, con un promedio de gol superior a los cuatro tantospor partidos, cualquier rival se le antoja accesible. Al menos en los papeles.

Pero La Magdalena -unequipo irregular, que termina el torneo en mitad de tabla y nunca pudo sumarsea la pelea del título-, salió desde el minuto cero con la disposición de nojugar el rol que los papeles le asignaban. Esa convicción se materializórápidamente, antes de llegar a los cinco minutos de juego, cuando el delanteroMiguel Milone sorprendió mal parada a toda la línea defensiva de San Eliseo, yle propinó un cachetazo que pudo haber sido letal. San Eliseo acusó el golpe, ya la ansiedad del éxito posible, le sumo la de la derrota presente. El segundo gesto de que sería un partido atípico vino pocos minutos después,cuando La Magdalena se quedó con diez, tras un cabezazo "Zidanesco” que deninguna manera podía corresponderse con nada más que un desmadre individual. LaMagdalena ganaba frente al equipo que les ganó a todos, y jugaba con lalibertad de no tener nada que perder. El hombre de más, sin embargo, no se tradujo en una ventaja advertible para SanEliseo, que durante todo el primer tiempo entregó una imagen absolutamentedesdibujada. La pelota le quemaba en los pies a los volantes blancos. VicenteCortina Durá y Fabian Tortello erraban los pases que una semana atrás hacíanprácticamente de memoria, y comenzaban a mostrar también molestias físicas queles hacían perder posición. Ariel Bascarutti no encontraba salida, mientras queJavier Pereyra deambulaba demasiado solo en campo rival.

En frente, La Magdalena se envalentonó y durante esosprimeros 45 minutos, estuvo más cerca de marcarle el segundo que lo que SanEliseo estuvo de empatarle. La presión constante de Miguel Milone y LuisPulicastro, sumado al talento y el empuje de Claudio Apolonio, hicieron que duranteal menos medio partido, los de San Vicente sufran como no lo habían hecho hastaahora en el Clausura. El entretiempo fue un alivio, y en la segunda mitad, San Eliseo despertó. Enapenas quince minutos del complemento, dos veces la falta de puntería le negóel grito a Javier Pereyra. Pero conforme pasaba el tiempo, el asedio de SanEliseo –que se jugaba sus últimas cartas-, se acercaba cada vez más al gol.Finalmente, a los 21’, el mismo Pereyra definió habilitado ante una línea defondo que quedó trabada cuando intentaba forzar el offside.

Apenas dos minutosdespués, el Clausura se le escapó lento entre los dedos a los de la camisetamerengue. Pereyra corrió una pelota que parecía perderse por la línea de fondo,quiso definir sin ángulo, y cuando la pelota parecía que pasaría paralela a lalínea de gol, apareció Bascarutti para empujarla. Pero el destino no quiso queSan Eliseo festeje ese Miércoles. Bascarutti se enredó con la pelota, elarquero Pablo Veroni reaccionó rápido, y la coronación se vio obligada apostergarse. Pudo inclusive haber sido peor, cuando en el último minuto, Cristián Bondinoestrelló el balón en el travesaño, tras un contragolpe de manual.Ahora, le esperan a San Eliseo dos instancias cercanas en las que puede gritarcampeón. La primera, es que Lagos de Canning no le gane a Santa Rita el próximoMartes, y ellos festejen desde sus casas. La otra, infinitamente más atractiva,es que Lagos gané, y la fecha quince los enfrente a ambos. De cualquier manera,la gloria deberá esperar.