La coronación que todos esperaban en Junio, debió esperarhasta la última semana de Agosto para tomar lugar. Como una maldición impuestapor vaya uno a saber que deidad de esas que en el fútbol abundan -, duranteprácticamente todo Julio y una buena parte de Agosto, los jugadores de SanEliseo sentían el discomfort en la boca del estómago cada Viernes por la nochecuando el cielo empezaba a nublarse, y un poquito más aún al despertarse elSábado con la tormenta instalada. Daba paso a la resignación, llegado elmediodía, y a la esperanza silenciosa de que si el título no llegaba, eraporque se estaba haciendo desear y no porque este coqueteando con otrospretendientes.
El campeonato de San Eliseo fue casi perfecto, y suprincipal virtud fue la regularidad. En los últimos torneos, la cancha de SanVicente se había convertido en una especie de "Cementerio de Elefantes; sinembargo, se acostumbró a dejar puntos en el camino ante rivales de menor talla.San Eliseo era una piedra en el camino de los candidatos al título, pero elequipo no terminaba de madurar lo suficiente como para ser candidatos ellosmismos.
Este 2015, los All Blacks de Canning consiguieron la estabilidad que eléxito reclamaba. Con el impulso de sus figuras, Cortina Durá y Gabriel Ortíz,sumó goleadas importantes y triunfos necesarios. El miércoles por la noche, en simultáneo con el partido de Saint Thomas frentea Mirasoles, San Eliseo recibió a Santa Rita. Durante la primera mitad deltorneo, fue su principal contendiente, pero una serie de empates lo alejó de lapelea y llegó a la última jornada ya sin posibilidades matemáticas, rezagado altercer puesto. Sin embargo, se sabía que Santa Rita sería una paradacomplicada. Y acechante, a pocos kilómetros sobre la ruta 58, Saint Thomas Surse jugaba su última carta frente a Mirasoles, que en los papeles parecía másaccesible. Sin embargo, fue todo para el Campeón. Con goles de Diego Mastronardi, AndrésGaitan, dos de Javier Pereyra y dos más de Vicente Cortina Durá; San Eliseocerró el semestre dando muestras de la potencia goleadora que se transformó ensu sello. Dos tantos de Sebastián Cruzat, uno de Maxi Mazaro y uno de GabrielDonadío, para Santa Rita, se encargaron de sumarle una pequeña dosis desuspenso a la definición. De cualquier manera, en la otra parada, Mirasoles leempataba a Saint Thomas Sur, robándole su última esperanza.
El festejo del final fue tranquilo, quizás por la excesivaanticipación, quizás por la desmesurada espera. Sin embargo, tuvo un aireconsagratorio. En cinco años, San Eliseo recorrió todo el camino desde ser undebutante, pasando por la siempre difícil etiqueta de "equipo en formación,hasta convertirse en una parada difícil primero y un candidato serio después.La obtención del Torneo Apertura, sirvió como coronación.










