Elhombre que sufrió el ataque es el abogado Hector Dante Amarelle, quien desdehace 5 años es residente de Canning. En el año 76 obtuvo su título deDespachante de Aduana, y en el 82 se recibió como Abogado en la Universidad deBuenos Aires. Actualmente, es director de Estudio Amarelle, un bufete jurídicoy consultora de comercio internacional, desde donde ha dedicado su práctica alderecho aduanero.
En el 2013, un video suyo dando su opinión sobre larestricción a la compra en dólares de electrónica en el extranjero, adquiriócierto grado de viralidad y fue comentado en algunos medios nacionales.
Por fuera del derecho comercial, Amarelle ha sido abogado defensor en materiapenal, y fue su actuación como representante del ex comisario Miguel ÁngelTrimarchi la que le dio el un tinte polémico. En 2008, Trimarchi fue acusadocomo uno de los participantes de la llamada "Masacre de Fátima, ocurrida bajola última dictadura militar, en el año 1976.
En Agosto de aquel año, en laciudad de Fátima, pertenciente al partido de Pilar, veinte hombres y diezmujeres fueron secuestrados por fuerzas militares y policiales dependientes delCuerpo I de Ejercito. Fueron atados de manos, vendados y asesinados con undisparo a quemarropa en la cabeza. Luego, los cuerpos se apilaron y sedinamitaron, según acreditó en 1985 la Cámara Federal porteña.
Hector Amarelle ofició como Abogado Defensor de Trimarchi, y al obtener suabsolución por el Tribunal Federal Oral 5, se abrazó a su colega AlejandroBroitman Carbone, y mirando a los familiares de las víctimas de la masacre quese encontraban en el fuero, celebró gritando "¡Vamos Carajo!. A la arenga de Amarelle, se sumó la del restode los integrantes de la Superintendencia de Seguridad Federal -donde se desempañaba Trimarchi durante ladictadura -que estaban presentes en la sala.
El tribunal lo consideró un "festejo indecoroso, "inaceptable, una "gravefalta de respeto a los jueces y sobre todo a las víctimas, y solicitó alColegio Público de Abogados porteño que les aplique "el correctivo pertinente.
Sin embargo, el tribunal disciplinario decidió que no existió una falta éticadigna de sanción, y sólo se limitó a recomendarle a Amarelle que "no vuelva aalejarse de la línea profesional-académica al expresarse.






