Canning

Diciembre negro: Comerciantes denuncian ola de robos en Ezeiza

En el último mes, el Cotillón Canning, la fiambrería y el Hotel Éxtasis, ubicados sobre la calle Mariano Castex al 600, en el partido del Jagüel, sufrieron varios robos, según comentaron empleados de la zona.

Diciembre negro: Comerciantes denuncian ola de robos en Ezeiza
El Diario Sur

Un mes atrás, los dueños de la fiambrería se encontraron con que su negocio había sido saqueado. Jamón, queso, salame, paleta, todo había sido tomado de las grandes heladeras  por un grupo de ladrones, que aprovecharon la oscuridad de la noche para romper las puertas y entrar sin que nadie los viera. Se llevaron máquinas cortadoras de fiambre, caja registradora, y lo que esté a mano que tenga cualquier idea de valor. Una semana más tarde al albergue transitorio "Éxtasis” le llegaría su turno pero esta vez con una modalidad mucho más compleja, acorde al sitio. Los asaltantes se habrían hecho pasar por una pareja de enamorados, que querían disfrutar de los servicios que el hotel brindaba. Pero, más tarde, esas dos personas se convertirían en tres y tirarían la puerta abajo de la oficina principal de lugar para conseguir llevarse todo el dinero recaudado.La historia del "Cotillón Canning” es un poco diferente. Ésta no ocurrió de noche sino a plena luz del día sin que ni la gerenta del lugar, ni las empleadas pudieran advertir lo ocurrido. Pero no solo fue una vez, sino varias  ¿Cómo? Con una modalidad muy utilizada actualmente, la de la familia de mecheros. Conformada por una madre, un padre, hijos y una abuela; una familia entra al local y fije estar buscando adornos para una fiesta. Pero, en vez de ello, aprovechan el tumulto de gente y llenan de manera disimulada la mochila de uno de los jóvenes con mercadería del local, para luego escapar con ella.    "Parece que no vale nada pero una caja de monedas de chocolate cuesta $300 aproximadamente. La última vez se llevaron $15 mil solo en chocolate”, explicó Lourdes, gerenta del Cotillón Canning a Diario Canning, quien además advirtió que tuvo que tomar el recaudo de colocar decenas de cámaras y cambiar de lugar su puesto para poder observar mejor el local. "Nos estamos preparando”, anticipó la mujer, ante la serie de asaltos que se vienen sucediendo en el barrio.      Pero éstos son solo algunos de los casos. Entre la larga lista de víctimas se encuentra una farmacia y un local de venta de uniformes. Los trabajadores siguen asustados y, mientras la policía no tome cartas en el asunto, ellos deberán, como ya lo hace Lourdes, prepararse para lo peor.