Corría el mes de Abril de 1963. En el país terminaba elconflicto entre Azules y Colorados, el entonces presidente Guido designaba aOnganía como Comandante en Jefe del Ejército y en Canning apenas si habíaasfalto. A las mesas del Almacen de Ramos Generales "La Nueva Era,administrado por la pionera familia Cresmani y punto de referencia obligadopara la naciente localidad, llegan un ingeniero, que tras haber trabajado en elCountegrill Country Club de Punta del Este, amasaba la idea de aplicar en laArgentina lo que habían visto en el Uruguay. El era Carlos Peisajovich,acompañado en esa reunión por el también ingeniero Eduardo Perelmuter, y laidea era el Country Mi Refugio.
"Cuando llegaron,pensamos que estaban locos se habían presentado diciendo que eran ingenieros, quebuscaban un terreno de unas dieciséis hectáreas, y que querían construir un barrio cerrado.Volvieron al día siguiente con los planos, con el loteo, nos explicaron qué eraun Club House Quedó grabado en mi memoria el momento en el que los dos se retirarony mi padre nos miró a mi hermano y a mi y nos dijo: "y estos dos locos ¿dedonde salieron?, recordaba Don Romano Cresmani, hijo de Lorenzo, el dueño delAlmacen.
Y si bien no estaban locos, la idea era de por sírevolucionara. Mi Refugio nace como un espacio dedicado íntegramente a miembrosde la comunidad judía, y en su concepto original, como un lugar deesparcimiento y socialización para el fin de semana y el verano. En sus más de300 lotes, familias que tenían su vida diaria y por supuesto, su actividadlaboral, comercial y cultural en la Capital Federal, construyeron sus casasde fin de semana, en un entorno seguro, bien equipado, con oferta deactividades deportivas y con un claro espíritu de sociedad. Y con el arribo deaquellas primeras familias, comenzó el vertiginoso crecimiento que aún hoycontinúa.
"Tras haber trabajado en Punta del Este, volví a laArgentina con la idea de replicar aquello que había visto en el Cantegrill.Junto a Mauricio Zaritzky, que se encargó de la parte contable del proyecto,nos pusimos en marcha para buscar un lugar que este cerca de la Capital y confácil acceso. Nuestra idea original era hacerlo junto al mar, pero lo que vimosen la costa nos resultaba muy lejos y en muy mal estado de infraestructuravíal. De casualidad, alguien que trabajaba conmigo me contó sobre la zona, ycuando vinimos a verla, nos convenció que si bien no había prácticamente nadadesarrollado en el lugar, en menos de una hora podíamos estar en CapitalFederal, cuenta Peisajovich. "Como el terreno era un horno de barro en esemomento, lo compramos muy barato. Nos llevó dos años de siembra y cosecha elreponer todo el hummus para que creciera césped. Finalmente, el primero deEnero de 1966, en un asado al que asisistieron casi mil personas, inauguramosMi Refugio. En aquel momento, Canning no se conocía como Canning, y nisiquierala palabra Country existía en la Argentina. Elegí ponerle Country Mi Refugio,por el Cantergrill Country Club, pero podía haber elegido cualquier otronombre. A partir de Country Mi Refugio es que se empieza a usar la palabraCountry para este tipo de urbanizaciones.
"Nuestro mérito fue encontrar una Ley, que en la Provinciade Buenos Aires nos permitía hacer propiedad horizontal en el campo, solamentepresentando los planos del proyecto, algo que es imposible de hacer en laCapital Federal, continúa Carlos Peisajovich. "Con la experiencia de lo quehabíamos visto en Punta del Este, la facilidad de acceso que nos daba elentonces camino Jorge Newbery, y el marco jurídico adecuado, estaban dadastodas las condiciones para que encarásemos el proyecto.
Junto con Mi Refugio, y por obra de la misma iniciativa, seasfalta Sargento Cabral hasta la entrada del mismo, y nace una de lasprincipales arterias de Canning. Más adelante sobre la misma, tras el éxito dela primer iniciativa, Peisajovich encara su segundo proyecto, el Country ElVenado. "Ya con Mi Refugio, habíamos descubierto que la idea podía seraplicada, y con El Venado lo confirmamos. Fue un éxito todavía más grande; ensolamente tres meses vendimos los 80 departamentos y más de 200 lotes que loconforman. Después encaramos Venado II, todavía más ambicioso, con unainfraestructura que aún hoy lo hace único en el país.
En 1980, se suma a la ciudad otro proyecto de vanguardia, ElSosiego, y junto a él, Los Rosales. Las dos urbanizaciones, aún hoy,representan las antípodas del "estilo que en aquel momento e inclusive hoyen dia podía tomar el desarrollo urbano con cerco perimetral. El primero,-creado bajo la iniciativa de Freddy Braslavsky- cuenta con lo que esprobablemente el mayor desarrollo de infraestructura dentro de los countries dela zona. Cancha de golf de 18 hoyos actualmente, aunque entonces era de 9, unClub House de dimensiones imponentes, pileta olímpica, dieciocho canchas detenis y la construcción de una pasarela con un trazado que conecta lasdistintas áreas del mismo atravesando el campo de golf, son algunas de lascosas que primero impactan a la vista. Pero más allá de la infraestructura,desde su concepción hasta el día de hoy, El Sosiego respeta aquella filosofíaoriginal de Mi Refugio y El Venado: el Country es un sitio social, se celebrafin de año en el Club House, los fines de semana los chicos tienen actividadesguiadas por profesores, se ofrecen cursos y talleres, se organizan viajes, secoordina la actividad deportiva.
Los Rosales traía consigo un concepto totalmente antagónicocon el que planteaba El Sosiego. Casi que la única obra de infraestructuraconstruida en un primer momento incluía solo el portal de entrada, un pequeñovestuario, una cancha de fútbol y una de paddle. La intención era distinta:disfrutar de la tranquilidad de vivir en un barrio perimetrado y con seguridadprivada, sin tener que sostener el elevado costo de mantenimiento que su vecinodemanda.
Alrededor del mismo tiempo en el que llegaban Peisajovich yPerelmuter, el empresario Tomás Murphy compra 360 hectáreas al sur de las víasdel ferrocarril. Las alambró y las dividió, con una visión clara: Saint Thomas.La idea de Murphy se alejaba del concepto de Country que habían impuesto MiRefugio primero, y más tarde El Venado y El Sosiego. Saint Thomas no sería yaun lugar de encuentro para el fin de semana, sino que el concepto se acercabamás al de las urbanizaciones privadas norteamericanas que al de la colectividadjudía. Inclusive el trazado de las calles, con un boulevard central y callesque salen de él en forma de peine, era sustancialmente distinto al de loscountries tradicionales, con manzanas más parecidas a las de cualquier barrioextramuros. El objetivo era que Saint Thomas sea un lugar de viviendapermanente, y el Country el lugar principal de residencia, no la casa de fin desemana.
Junto con el alambrado y la separación de las 5 zonas, setoma la sabia decisión de la que hoy, 45 años después, se aprecian losresultados de comenzar a forestar. Se plantaron 95.000 árboles de diferentesespecies entre las que se destacan pinos, álamos, cipreses y robles. Con estamagnífica forestación se logró una amplia gama de colores, del verde al ocre,durante todos los meses del año. Atraídas por aquel minibosque en crecimiento,calandrias, horneros y jilgueros, entre otras aves, se sumaron a la sinfonía dela naturaleza.
Saint Thomas Sur, la primera parte habilitada del proyectode Murphy, vio la luz en 1996, más de dos décadas después de la compra delterreno. De hecho, aún falta terminar de comercializar Saint Thomas Oeste,mientras que Saint Thomas Centro, la última fase, todavía no está disponible,casi medio siglo después de su concepción, lo que demuestra tanto la enormemagnitud del proyecto como su vigencia.
Mi Refugio fue la piedra fundacional, a la que siguieron loscountries que hoy llamamos "tradicionales: El Sosiego, El Venado, Los Rosalesy Venado II, llevando cada vez más allá la visión original que tuvieronPeisajovich y Braslavsky, verdaderos fundadores, para una localidad que hastaentonces era campo abierto. Tomas Murphy, y con él Saint Thomas, le dieron unasegunda vuelta de tuerca, y comenzaron a plantear la transformación que Canningmás adelante experimentaría: así como pasó de posta rural a lugar de fin desemana, ahora debía pasar a ser una ciudad propiamente dicha, con una poblaciónpermanente y actividad comercial acorde. Esa es la Canning que vemos hoy.






