Indagando en sus raíces históricas, el concepto de ClubHouse nace en el Siglo XVIII, como componente central de los Gentlemens Clubs ingleses,reemplazando a las cafeterías como punto de reunión para la aristocraciabritánica, muchas veces ligada a la corona. Con el correr del siglo pasado, elconcepto no solo se abrió más allá de los círculos de elite monárquicos, sinoque se internacionalizó, adquiriendo el rol y el color de la idiosincrasialocal. En la India, el Club House sigue siendo un sitio de reunión para losmiembros de clubes cuya membresía permanece en el anonimato. En los EstadosUnidos, es la institución central de los Country Clubs, clubes de golf que enla mayoría de sus casos no habitan a sus miembros. En la Argentina, el conceptodel Country lleva implícito su status de Barrio Privado; es un club, pero susmiembros viven en él. El Club House entonces toma otro rol, que hoy seencuentra cambiando, a la vez que cambia el concepto del Country.
Néstor "Bocha Molina fue, durante buena parte de lasúltimas dos décadas, el encargado de prestar servicio a la parte gastronómicade varios de los Club House pioneros de la región, además de estar a cargo através de los años de diversos establecimientos gastronómicos en Monte Grande.No duda en afirmar que el Club House, comparado con un restaurante a la calle,es un concepto "completamente distinto.
"No tiene nada que ver lo que es manejar un restaurant tradicional digamos, ala calle, en una ciudad, con la manera en la que funciona un restaurante dentrode un barrio cerrado. Inclusive, comer ahí es mucho más barato, porque laintención es que sirva como lugar de reunión para una comunidad. Entonces, setrabaja para un grupo reducido de gente, y que para ellos es como comer en sucasa. El Club House es parte de su casa, como lo son las demás instalacionesdel Country, entonces el servicio que ofrecemos tiene que ser necesariamentedistinto.
El House cumple, primero que nada, una funciónsocial dentro de la institución. Es el lugar central de reunión para toda unacomunidad.
El modelo original del Club House, con un restaurant ycafetería que servía como punto de reunión, hoy parece estar extinguiéndose yes prueba de ello, las dificultades que atraviesan quienes manejan lasconcesiones de dichos restaurantes. En la mayoría de los casos, losconcesionarios no duran más de dos años; el negocio deja de ser rentable y elservicio se deteriora. En otros, se barajó la posibilidad de cobrar dentro de lasexpensas del barrio una consumición compulsiva que permita mantener al restauranten funcionamiento, o se traslado el peso de sueldos y cargas sociales de losempleados del mismo al presupuesto general del Country.
"Es muy notorio como bajó la cantidad de gente que va acomer al Club House continúa Molina "en lugares donde hace diez añosllegábamos a servir 200 cubiertos por noche, hoy no creo que lleguen a los 50,
"Hoy ya no es lomismo que hace 20 o 30 años, cuando empezaron los primeros Countries. Aquellageneración hoy ya está muy grande, muchos fallecieron y otros se mudaron. Y lageneración nueva que lo reemplazó ya no va más al Club House, remarca Néstor"Bocha Molina, quien ha manejado la concesión del servicio gastronómico envarios Countries de Canning, desde hace más de dos décadas.
Las causas que explican el fenómeno, van de la mano de latransformación cultural, demográfica y comercial que experimentó Canning. Enlos albores de la ciudad como tal, se contaban con los dedos de la mano lasopciones gastronómicas de la región, mayormente parrillas a la vera de la Ruta52. Hoy, tan solo en Canning, hay más de 20 restaurantes, a los cuales seagregan los patios de comidas de Las Toscas y Canning Plaza Central. Además,creció su zona de influencia, abarcando también el corredor Ezeiza-San Vicente.
"Hace un tiempo no había más opciones, en Canning noexistían prácticamente los restaurantes. Entonces el Club House, aparte de serun lugar de reunión, era la opción más cómoda para ir a comer en familia,explica Molina. "También los grupos de deportes, los equipos de fútbol y detenis, la gente que jugaba al golf; todos iban a comer al House. Sumado al crecimiento comercial, eldesarrollo de infraestructura también jugó su rol al facilitar la comunicaciónentre Canning y las ciudades aledañas. "La gente no tenía donde ir a comer aCanning, y tampoco tenía ganas de irse a Monte Grande, por ejemplo. La Ruta 205hace 10 años era un desastre, oscura y peligrosa, con doble sentido decirculación. Hoy los accesos son mejores, entonces todo queda más cerca y másfácil de acceder. La gente lo pensaba dos veces antes de subirse al auto e irse.
Más allá de la merma en la clientela que pudo haberimplicado la apertura del juego a nuevas opciones extramuros, existe también uncambio en la identidad social que hace a la población countrista, y que quizásel Club House como concepto no ha sabido acompañar. En palabras de Molina, "hoyla gente no se queda.
"Antes todos iban a la pileta del Country, entonces podíastener un bar funcionando en buenas condiciones en el lugar. Hoy cada casa tienesu pileta, y con poca gente en la pileta del club, el bar deja de funcionarexplica Molina. "Lo mismo está pasando con los restaurantes dentro de los ClubHouse. Las nuevas generaciones no se reúnen, y si lo hacen, van a comer afuera.Pero el tema va más allá de que la gente elija otros lugares donde ir a comer,también el Country en si fue perdiendo su función social, y pasa enCanning como pasa en todo el país.
"Las nuevas generaciones de countristas no buscan unaparticipación tan activa dentro del Country, entonces los espacios comunesempiezan a perder peso. En las colonias de vacaciones, en algún momentoservíamos 600 meriendas entre varios barrios; hoy esos números son impensables,y no es porque haya menos chicos, es porque las familias en si ya no participantanto. No solo creció la zona, sino que también la gente de cada barrio seabrió más y quizás ya no necesita tener un restaurant adentro del Country comolugar de reunión, porque su actividad social ya no pasa tanto por esacomunidad
Al finalizar, "Bocha retoma la idea con la que comenzó laentrevista, y sugiere que quizás no solo el Club House como concepto requierecierta adaptación a la comunidad actual, sino quizás también sea necesaria unamejor adaptación del sector gastronómico al concepto original.
"El House es completamente distinto a cualquier restauranttradicional, y quizás algunos concesionarios no pudieron adaptarse y por esotambién terminaron yéndose. En un restaurant, la clientela se renuevaconstantemente, y si bien existe un grupo de gente que habitualmente viene yque forman una clientela estable, como mucho vienen una vez por mes o cada dosmeses, y generalmente no se conocen entre ellos. Adentro del Country esdistinto. Los clientes son todos los mismos y salvo en el caso de alguien querecién se muda, no ves caras nuevas. Y los clientes, además de ser siempre losmismos, vienen todos los fines de semana. Y encima de eso, entre ellos, sonvecinos, practican deportes juntos, se conocen, los hijos son amigos. Entoncestenés muchísimo menos margen de error. Cualquier error que cometas, ya sea conla comida, con la atención o con lo que fuere, cuesta mucho más caro, porquetodos son clientes estables y todo lo que pase se va a comentar entre ellos.En el mismo tono, remarca Molina que "la onda que tenés que tener tiene que serdistinta. No podes atender con mala cara, porque el fin de semana que viene, almismo tipo te lo volvés a cruzar. Aparte, hay que entender que para elcountrista, ir a comer al House es ir a comer a su casa. Nadie quiere que loatiendan mal nunca, pero es mucho menos tolerante si lo atienden mal en supropia casa.







