Durante los últimos treinta años, Juan Ávila y Luis Gonzálezfueron los mozos de restaurante del Club House del Country Golf El Sosiego, unade las urbanizaciones pioneras de Canning. Hace quince años, se sumó a ellosFrancisco Munillo. Hoy, los tres, se embarcan en una experiencia nueva, alfrente del mismo.
"Veníamos de dos malas gestiones, que no habían durado. Cuandose fue el segundo, entre los tres nos planteamos que hacer. Ya la idea estabarondando desde hace un tiempo, cuando vimos lo que le costaba a cada uno nuevoque venía llevar el restaurant adelante. Y finalmente tomamos la decisión. Haymucha gente del Country que todavía no lo sabe, muchos se están enterando ahorao vienen a comer y se encuentran con la noticia, pero nosotros estamos muyentusiasmados y con ganas de demostrar que podemos llevarlo adelante relataMunillo. "Nadie conoce mejor este lugar que nosotros.
Los años de experiencia dentro del mismo lugar, sirvieroncomo estímulo para tomar la decisión de ser ellos mismos quienes estuviesen acargo, y significan también un valor agregado. "Un Club House es totalmentedistinto a cualquier otro restaurant. En cualquier otro lado, la gente está depaso; si le gusta lo que haces va a volver pero la mayoría no vuelve o vuelvedespués de mucho tiempo. Acá en el Country, todos nuestros clientes viven en ellugar, todos vienen con sus preferencias, sus opiniones, y nosotros tenemos queescucharlos, porque el servicio es para ellos. Nosotros tenemos la ventaja deque ya conocemos personalmente a cada cliente: sabemos a quién le gusta el cafécargado después de comer, y se lo llevamos a la mesa sin que tenga que pedirlo.Cualquiera que vaya a comer afuera, sabe cuáles son los costos y los tiempos deun restaurant. Nosotros, como sabemos quiénes son nuestros clientes, tratamosde agilizar el trabajo y a la vez de ofrecerle platos que sean económicos y quesean del agrado de los countristas.
Sin embargo, la nueva dirección no está exenta de lasdificultades que atraviesan todas las demás instituciones. El volumen de genteque va a comer ya no es el mismo, y plantea el desafío de hacer funcionar elconcepto del Club House en el entorno de una ciudad en constante desarrollo. "Antes era negocio manejar el House, cualquier cosa que aparecía en el Countryera lo único que había y cada barrio tenía su lugar del que no se movía. Ahorahay más opciones, la gente ya no se queda tanto adentro y eso lo hace un pocomás difícil.
Más allá de las dificultades, Munillo considera que hasta ahora, laexperiencia ha sido positiva. "Notamos que todo el mundo está contento, ysabemos que ese es el primer paso. La gente nos lo dice cuando viene a comer,hemos recibido muchísimo apoyo de parte del countrista. Creemos que la gentetambién está valorando el hecho de que seamos nosotros, la gente que conocehace años y que casi desde siempre ha sido parte del Club House, sea la queahora se encarga de llevarlo adelante. Sabemos que no es fácil, y que nosquedan muchísimas cosas por mejorar y falencias por corregir. La atención a loschicos, que vienen un grupitos a comer ellos solos, sabemos que es algo quetenemos que mejorar. Y como eso, hay muchas otras pequeñas cosas que a futurointentaremos ir corrigiendo. Pero la experiencia nos está resultando positiva.Tenemos la ventaja de que hemos sido compañeros, yo también he sido encargado yahora que estamos un poco manejándolo, conocemos mejor algunas cosas que quizásotra persona no sabría conocemos las inquietudes de cada uno y los pormenoresdel trabajo diario en el restaurant. Esa experiencia nos ayuda a llevarloadelante, y creemos que también se refleja en el servicio






