HISTORIA LOCAL

El Viejo Canning - Parte I

La ciudad atravesó, en menos de cincuenta años, la transformación demográfica, económica y cultural que a otras ciudades del resto del país le llevó más de un siglo. Desde la primera parada rural, pasando por el enclave de la comunidad judía al boom inmobiliario y comercial actual, repasamos la historia de una ciudad en constante movimiento

El Viejo Canning - Parte I
El Diario Sur

Hace no mucho más de cien años, la Compañía General deFerrocarriles en la Provincia de Buenos Aires, - una empresa francesa que habíaobtenido licitaciones a principio de siglo para operar en la provincia,desafiando la hegemonía británica -, inauguraba su ramal G3, un tren de cargade trocha métrica que conectaba Gonzalez Catán con el Puerto de la Ciudad de LaPlata.

El 8 de Febrero de 1911, se incorpora al trazado una estación en unparaje rural desolado, en lo que era entonces parte de la localidad de SanVicente. Como un gesto de caballerismo para con los operadores británicos conlos que competía la compañía francesa, se decide bautizar a la nóvel estacióncon el nombre del diplomático inglés George Canning. Un nombre que luegoserviría de termómetro de las relaciones argentino-británicas, con lossucesivos rebautismos de la actual Av. Scalabrini Ortíz. Un nombre que másadelante en el tiempo, se volvería prácticamente un sinónimo de desarrollo, alhacer referencia a nuestra ciudad.

Desde aquella estación de carga, desmantelada en 1968, hastael día de hoy, la región ha cambiado de dominio primero por la creación delPartido de Esteban Echeverría, en 1913, y luego en 1994, dividida en dos cuandoen la creación del Partido de Ezeiza, se decidió tomar como límite entre ambospartidos a la actual Avenida Mariano Castex.

La Ruta 52, en la época de laCompañía General de Ferrocarriles, no era más que un camino de tierra por dondese arriaba el ganado de los incipientes campos tamberos y quintas de hortalizasque comenzaron a florecer a la vera del ferrocarril. Algunos pocos inmigrantesitalianos, polacos y ucranianos se establecieron en la zona que florecía a lavera del trazado ferroviario y con ellos, llegaron los primeros caminos yprimeros comercios, dando nacimiento a la primera etapa histórica decrecimiento de Canning.

El 2 de Febrero de 1932, Don Lorenzo Cresmani tomahabitación en su primera casa, en lo que luego se convertiría en uno de lospuntos neurálgicos de la incipiente localidad, el almacen de ramos generales"La Nueva Era”. Cuenta la leyenda que por sus mesas pasaron Juan Manuel Fangioy el mito del Turismo Carretera, Juan Gálvez. Es cierto que en sus mesas, en1964, se sentaron los ingenieros Carlos Peisajovich y Daniel Perelmuter, conlos planos de lo que se convertiría en el primer Country de la región, MiRefugio.

La historia de la familia Cresmani está ligada a la historiade Canning. Don Lorenzo, italiano nativo de Génova que había llegado al país enel ’31, se instaló en la zona gracias a un plan de loteo del Gobierno Nacional,cuando no existía allí más que una estación de tren, un camino asfaltado – laactual Ruta 205 – y el "Camino de las Flores”, un camino de tierra que corríapor la actual traza de las Rutas 52-58, hasta San Vicente. El asfalto de la 205llegaba solamente hasta donde partía el Camino de las Flores.

Don Lorenzo, junto a otros vecinos de la zona, proyectó la primeraescuela, que actualmente sigue en funcionamiento. La Escuela Nro 9, que hoycostea la doble mano más colectora de la Ruta 52, fue no solamente la primerainstitución pública de la incipiente localidad de Canning, sino también elcatalizador para que se comenzase con la obra de asfalto, que conectaba laescuela con la estación de trenes. Si bien el edificio actual data de la décadadel ’50, hubo distintas casas en la zona que le dieron albergue durante losveinte años que se demoró la concreción del edificio propio. En aquel entoncesuna escuela rural, la currícula llegaba hasta el tercer grado, y todos losalumnos tomaban clases en el mismo salón.

En la misma Escuela Nro 9 cursó sus estudios el primogénitode Don Lorenzo, Romano Cresmani, quien continuó el legado pionero de su padre yfue nombrado Vecino Ilustre de Canning, en 2009.

Lamentablemente, Romanofalleció el pasado Diciembre, pero allá por el año 2010, conversaba con DiarioCanning sobre la transformación que su viejo pueblo experimentaba. "Al avancedel país nunca se lo puede frenar – decía Romano -; estamos muy cerca deCapital Federal y por lo tanto la zona cada vez más va creciendo; y así como mipadre siempre fue un tipo de progreso, yo también siempre tuve esta idea decrecer y progresar”. De hecho, la Comisaría Cuarta de Canning, sobre la Ruta52, surgió también por iniciativa de Cresmani junto a un grupo de vecinos pioneros, que habían formado una comisiónpara solicitar un patrullero que recorriera la zona. Con el correr de los añosy el crecimiento demográfico, ese patrullero se convirtió en una comisaríacompleta.

Si bien el almacén de ramos generales cerró sus puertasdefinitivamente en el año 1986, el ramal de la línea 501 que llega hastaCanning – actualmente, el ramal 9 – que durante el día termina en SargentoCabral y Escribano Vázquez, todavía anuncia que su recorrido reducido en lashoras de la noche llega "hasta Cresmani”, casi hasta la esquina de SargentoCabral y Castex. A metros de esa esquina, todavía mantiene abiertas sus puertasotra de las instituciones vivas de la histórica Canning, el bar "LosLusitanos”.

"Los Lusitanos” es atendido por sus dueños, Manuel Amaro –portugués, llegado a la argentina en 1953, y uno de los primeros habitantes dela zona -, junto con sus hijos Jorge y Marcelo. Manuel llegó a la Argentina atrabajar en los hornos de ladrillos, que junto al tambo y las huertas eran laindustria preponderante de la naciente Canning. "Cuando mi viejo llegó, habíacuatro casas. Lo demás eran todos hornos, tambos y quintas. Todo el loteo de lo que ahora esel barrio Don Marcelo, desde Sargento Cabral hasta el Monte Grande Rugby Club,eran hornos de ladrillos” cuenta Jorge Amaro sobre su padre.

"Acá en frente, entre lo que ahora el triángulo entreSargento Cabral y Castex, había unas bases de madera donde se subían paracargar los tarros de leche al camión que se lo lleva para distribuirlo” cuentaManuel , "y por los caballos que traían los carros con los tarros de leche,esta parte quedaba siempre empantanada, era todo un barrial”.