Cerca de medianoche, en uno de los countries de Canning, unhombre llega a su hogar. Con escalofriante paciencia, toma un bidón dequerosene y se dispone a rociar cada ambiente de la casa, ante los gritosdesesperados de su esposa. Aparentemente, ella mantenía una relaciónclandestina con su personal trainer, relación que su esposo sospechaba pero nohabía podido probar hasta esa noche.La mujer, ante la indiferencia impávida de su marido, toma a sus hijos y salede la casa. Mientras se aleja, llama entre lágrimas al 911. "Está loco, va aquemar la casa, repite la mujer a la operadora, que se dispone a enviar unmóvil policial con la urgencia que amerita el caso. El hombre, mientras tanto, termina de rociar la casa; enciende un fósforo y sealeja. Mientras ve su casa quemarse hasta los cimientos, espera fumando,sentado en uno de los juegos de plaza del country. Habiendo pasado ya el tiemposuficiente como para que el quincho se desplome y el incendio comience apropagarse a los demás ambientes de la casa, llega el móvil policial. Con lamisma calma con la que le prendió fuego a su propia casa, en venganza por elaffaire del que acusaba a su esposa, el hombre se entrega.
El relato es ficticio, pero las similitudes con la realidad no soncoincidencia. En la meca de la seguridad, un móvil policial puede tardar enllegar al lugar del hecho el tiempo suficiente como para que una casa se quemehasta los cimientos.
Hace cerca de un mes, una mujer intentó prender fuego a sumarido, quien terminó hospitalizado por las heridas que le causase su cónyuge.Antes de que la Policía pudiese intervenir, debió demorarse unos minutos en laentrada del barrio, llamando la atención de los vecinos que entraban y salían.
La demora fue mínima, pero ante unasituación de emergencia como la que estaba ocurriendo, genera interrogantessobre la eficiencia de la interacción entre dos aparatos de seguridad quetrabajan bajo marcos completamente diferentes, con distintos niveles deautoridad pero también con distinta influencia sobre la vida cotidiana de losvecinos del country.
Desde la Comisaría 4ta de Canning, ubicada sobre la Ruta 58y con jurisdicción sobre la mayoría de los countries y barrios privados de laciudad, no son ajenos al problema. Voceros de la dependencia manifestaron queen ocasiones, han tenido dificultades no solamente para ingresar, sino tambiénpara dejar notificaciones y citaciones. Las demoras al momento de franquear elingreso a través de la compañía de seguridad fueron las mismas tanto enoperativos programados como en respuesta a llamadas al 911, situaciones en lasque el tiempo es crucial.
"Hay veces que te frenan, y nos demoramos mientraslos guardias de seguridad notifican al presidente o a la comisión directiva deque está ingresando un móvil. Ellos mismos nos han manifestado en ocasiones quehan recibido directivas no de impedir el ingreso, sino de intentar evitar quese involucre la policía, y de tratar de resolver los problemas internos delcountry sin intervención de las fuerzas de seguridad ajenas al barrio, comentóla misma fuente.
En el año 2010, la Dirección General deFiscalización de Agencias y Seguridad Privada, bajó la órbita del Ministerio deSeguridad de la Provinicia de Buenos Aires dirigido en aquel momento porCarlos Stornelli-, y en consenso con la Federación Argentina de Clubes de Campoy la Cámara Argentina de Empresas de Seguridad, emitió una serie de normativasa fin de fluidificar la relación entre el puesto de guardia y la fuerzapolicial.
En la misma, se establecía en primer lugar la obligatoriedadde contar con un botón de pánico que notifique inmediatamente a la dependenciapolicial correspondiente ante la sospecha de un hecho delictivo, y también delprotocolo que se debía seguir para facilitar el accionar de los efectivosdentro del barrio privado.
La normativa indica que "en caso de denuncias al Sistema de Emergencias 911, oreportes por el sistema de alarma instrumentado, el correspondiente despachopolicial de la dependencia policial más próxima, deberá identificarse en elpuesto de guardia y con la asistencia de un vigilador que los oriente respectode la ubicación de alguna vivienda o lugar en particular, ingresarán al predio.El vigilador permanecerá con el/ellos efectivos policiales hasta que se retirendel lugar. El mismo procedimiento deberá cumplirse en caso de intervención degrupos policiales especiales, como la Brigada Especial Operativo Halcón de laProvincia de Buenos Aires, en caso de tomas de rehén u otra circunstancia queaconseje su intervención. Bajo ninguna circunstancias la guardia de seguridaddeberá anunciar telefónicamente la concurrencia policial al lugar.
Asimismo, en el caso de citaciones o allanamientos,establece que "el puesto de guardia deberá identificar a los efectivospoliciales y solicitarles la orden judicial o el oficio de citación, quedeberán leer detenidamente para asegurarse que se trata de un procedimiento enlugar correcto y respecto de personas reconocidas. Rige el mismo procede conrespecto a evitar el anuncio telefónico (excepto en el caso de las citaciones)y el acompañamiento al interior del predio.
El protocolo vigente no siempre se cumple, si bien en lamayoría de los casos, el funcionamiento se encuentra aceitado.
Eduardo Polverelli, presidente de Venado II, comenta que enla comunidad que preside "esta clara la jurisdicción de la Policía dentro delcountry. En mi opinión, no puede la guardia impedirle ni dificultarle el accesoa la policía si necesita entrar porque hay un llamado o una denuncia.
"Sé que es un reclamo de la comisaría, y que hay algún conflicto con algunos barriosque no quieren que tenga mucha injerencia, comenta Polverelli. "Nosotrostenemos una postura diametralmente opuesta. Desde hace ya varios años, tomamosel servicio de seguridad como un servicio propio, y tenemos en el barrio avecinos que pertenecen a distintas fuerzas de seguridad y que están a cargo delservicio."
"Se formó con ellos una pequeña subcomisión de seguridad, que es laque ha estado a cargo de la logística interna y también ha funcionado como nexocon la Comisaría de Canning. En los contactos que tuvo esta comisión con laPolicía, nos han manifestado esta realidad. Ellos interpretaban que los barriosno quieren que la policía se meta, y nuestra intención es cambiar esapercepción para conseguir un trabajo más fluido y más eficiente. Nosotros loque necesitamos es que cuando hay un llamado, la policía intervenga, perotambién necesitamos que la gente confé en la Policía.
Dentro de la órbita misma de Venado II, han ocurrido en elúltimo tiempo hechos que requirieron intervención policial, y según supresidente, fue gracias a esta colaboración entre su comisión interna deseguridad y la comisaría local que se consiguió una mejora en la eficiencia delservicio.
"Hace ya casi un año, tuvimos una situación en la cual sedetectó una posible intrusión dentro del country. Nosotros tenemos instalado unsistema de cámaras perimetrales e internas, que son más de 200 cámaras,distribuidas entre las del cerco y las tres cámaras por cuadra que tenemosdentro. También instalamos un sensor de movimientos en el perímetro, y así fuecomo en aquella ocasión encontramos un alambrado que habían intentado abrir,sobre el fondo del country."
"Detectamos la intrusión, se llamó al 911, tambiénpara proteger al personal de seguridad en caso de que fueran personas armadas.Desde el momento que llamamos hasta que apareció el móvil policial, pasaroncasi 45 minutos. Después de tener las entrevistas con la gente de la Comisariade Canning, que con nuestro barrio tuvo siempre una excelente predisposición,nos contaron todo el circuito que se hace desde que se hace una llamada al 911hasta que se comunican con la comisaria. Empieza por la central en la plata, yrecién después de una cadena de 5 o 6 llamados llega a la comisaría. Entonces,establecimos un protocolo para comunicarnos directamente con ellos, y hafuncionado de maravillas. Hace una semana atrás, nuestro servicio de seguridad detectóque cerca de las dos de la mañana, había dos personas con actitud sospechosamerodeando en el alambrado que da detrás del country, que da a un terrenobaldío. Se activó el protocolo, y en menos de cinco minutos había personal dela guardia y personal policial en el lugar, que se hicieron cargo de lasituación, cuenta Eduardo Polverelli.
La Comisaría de Canning es dependencia de la Policía de laProvincia, y está bajo la órbita del distrito de Esteban Echeverría. Sucreación misma fue resultado de la iniciativa de los primeros countries que seinstalaron en la zona, por lo que su relación simbiótica existió desde susinicios. En este sentido, Leonardo Gomila presidente de Echeverría del Lago -,recuerda que "desde siempre, los barrios hemos tenido una excelente relación con la comisaria, enla que se ha intentado facilitarnos el trabajo mutuamente. Particularmentedesde Echeverría del Lago, siempre se priorizó el diálogo, la colaboración.
"Creemos en que hay que acostumbrarnos a dar y recibir en igual medida, por esosiempre colaboramos con la policía. Es algo que existió siempre en los barrios,antes había colaboradores policiales, hoy tenemos un jefe de seguridad quefunciona como nexo y que asegura que la relación sea siempre fluida, y que sepueda trabajar en equipo.
"Nos ha pasado, en Diciembre del año pasado, que para laépoca de las fiestas tuvimos un problema entre vecinos, un hecho de violenciadoméstica. Hubo un llamado a la policía, y cuando se presentaron en el puestode guardia se siguió el protocolo que está establecido para estos casos, y nohubo ningún inconveniente para que puedan entrar, agrega Gomila.
En el country vecino, Campos de Echeverría, su presidenteJorge Javkin también aseguró que no existen demoras para ingresar al country, yque inclusive en caso de que exista una fila de autos en el acceso principal,existe una entrada alternativa habilitada para patrulleros, ambulancias ybomberos.
"Nosotros nunca hemos tenido incovenientes, si bien el hechode tener constantemente a dos efectivos de la Policía Municipal en la puerta (Nde la R: se refiere a los efectivos que custodian el Colegio Grilli, que estápegado al country) hace que la interacción sea mucho más fácil. Pero me hapasado en otros countries a mi mismo, que para ingresar como visitante elproceso es tan exhaustivo, con dobles controles, revisaciones excesivas; elingreso se demora para el vecino común, se forma una fila de autos imposible, ysi no hay un acceso alternativo, por más de que los protocolos se cumplan, sehace muy difícil para la Policía poder ingresar, agrega Jorge Havkin.
Durante finales de los años 90, la "seguridad era elprincipal motivo detrás de aquello que se llamó el "fenómeno country; laemigración masiva hacia urbanizaciones cercadas. Desde entonces, el concepto dela vida dentro de un country ha vuelto a mutar, y se ha enriquecido alrecuperar el sentido de comunidad y vida al aire libre que había motivado suconcepción original. Sin embargo, la seguridad nunca dejó de estar entre lostemas prioritarios. El siguiente desafío, en todos los aspectos, es entonces elde establecer la correcta interacción entre las distintas comunidades de cadacountry, con la metacomunidad a la que pertenecen, la ciudad y el distrito. Enel caso de su interacción con las fuerzas de seguridad, cabe preguntarse:¿dónde está el límite de la privacidad?






