Uno de los problemas a los que se atribuye la lenta recuperación del mercado inmobiliario, es la distorsión que existe respecto a los precios a los que se tasan las unidades para la compraventa. "La mayoría de las propiedades en Canning están sobrevaluadas. Va a tener que existir un ajuste en la tasación; así como está teniendo un ajuste la economía, eso mismo va a pasar con los inmuebles", explica Damián Garbarini, quien dirige DG Negocios Inmobiliarios, una de las principales firmas de real estate de la localidad.
"Las inmobiliarias responsables deben entender esto y empezar a decirle la verdad al cliente. La muestra está en que sólo se venden las casas que están a precios hasta un treinta por ciento por debajo de la tasación. La oferta tiene que acomodarse a lo que la demanda indica que realmente está dispuesta a pagar. Hay casas que hoy están tasadas en casi quinientos mil dólares, que las compraron hace seis o siete años en cien o ciento cincuenta mil, y aunque hoy el valor actual no es más ciento cincuenta, tampoco son quinientos, argumenta Garbarini.
"El tema tasaciones es un tema que pasa por un lado más de ética profesional, en el hecho de que para conseguir al cliente, desde algunas inmobiliarias se tasan propiedades a más de lo que realmente índica el mercado, y eso distorsiona los precios y afecta las ventas, agrega al respecto Jorge Dapelo, hombre al frente de la firma inmobiliaria que lleva su apellido.
"Hay propiedades que están muy mal tasadas; el propietario le da su casa al que se la tasa al precio más alto, y se termina generando una competencia de precios irreal en la que el mayor perjudicado es justamente el propietario. En esa puja de irrealidad, las propiedades no se venden, y al final del día lo único que cuentan son las ventas. El sector necesita que se sinceren los precios de las propiedades, agrega Garbarini.






