CANNING

Entre rayos, cadenas y cubiertas, “Celada” permanece vigente y abierta

La bicletería continúa firme en la esquina de siempre y cumplirá su 30º aniversario el próximo año. Atendido por su dueño, es uno de los locales que ha progresado a la par del barrio y se ha hecho un nombre entre los vecinos.

Entre rayos, cadenas y cubiertas, “Celada” permanece vigente y abierta
El Diario Sur

Si alguien emprende un paseo en bicicleta por la zona, yaccidentalmente pincha una cubierta, rompe cadena o se le cortan los frenos,sin dudas sabrá a quién recurrir. Ubicada sobre la calle Lago Argentino al 697,la bicicletería "Celada” es un ícono entre los vecinos del lugar, quienes sabende su gran conocimiento en el rubro, así como de la atención con la que serántratados al llegar.

Abierta e inaugurada en el año 1987, nació, creció y sedesarrolló junto a Canning de la mano de su dueño y encargado Carlos MarianoCelada. "Decidimos empezar el proyecto junto a mi hermano, reparandoelectrodomésticos y bicicletas, porque no había un lugar por acá que seencargue de eso”, relata Carlos, quien hoy en día es único propietario delcomercio ya que "a finales del primer año nos separamos para especificarnoscada uno en lo que más nos gustaba: a mí las bicicletas y a él loselectrodomésticos”.

Debido a ser uno de los primeros negocios que abrieron suspuertas en la zona, y su impecable reputación en lo que a rodados respecta, elhombre de 50 años afirma que su trato con los clientes va mucho más allá de losarreglos que les pueda hacer: "Con la gente que viene me llevo bárbaro, yo nacíy me crié acá así que los conozco a todos, no son simples compradores. Atiendo amuchas personas que laburan por el lugar, pero además se acercan los vecinos delos countries y los barrios cerrados, con quienes también tengo mucho trato ysiempre surge alguna charla”.

Gracias a haberse establecido en Canning desde sus inicios,Carlos ha ido creciendo junto al barrio y a su gente, por lo que "hoy en díaatiendo a muchachos con los que jugaba de chico en la calle, a sus hijos yhasta a algunos de sus nietos. Ya voy por la tercera generación en algunasfamilias, y que sigan confiando en mí es un orgullo”.

Con respecto al progreso y a la urbanización que sufrió suquerido lugar de origen, el encargado del local se muestra feliz, ya que sibien "se acabó la tranquilidad del barrio”, en lo que a ventas, trabajo yreparaciones se refiere, el beneficio es notable.

Si bien atravesó por dos épocas difíciles a lo largo de su trayectoria(en 1989 y 2001), en las que "el trabajo era poco y la plata no alcanzaba”, susconvicciones hicieron que salga adelante. La idea de cambiar de rubro oabandonar la bicicletería nunca se le cruzó por la cabeza ya que "disfrutomucho de lo que hago, sobre todo el tema de la reparación, es algo que nuncadejé de hacer y por eso jamás pensé en dedicarme a otra cosa”, concluye Celada,quien se mantiene firme hace ya treinta años en la esquina de siempre, entrerayos, cadenas y cubiertas.