La peculiar historia de la despensa y fiambrería ubicada enla calle Sargento Cabral 2175, tuvo su inicio gracias al flechazo que sintieronal conocerse sus dueños. María Inés Andrade, nativa de Monte Grande, se mudó aCanning junto a sus padres hace ya 46 años, lugar en el que se encontró conCarlos Horacio Chiclana, quien hoy en día es su esposo y compañero de vida. "Alpoco tiempo de vivir acá lo conocí a él, nos enamoramos y ya desde ese entoncescomenzamos a construir nuestra familia y con eso también la casa. El negocio lohicimos a la par del hogar, porque yo desde muy joven intenté ser independienteen el trabajo y en la vida, y con esto veía una salida posible para lograrlo,relata la señora Andrade con respecto al nacimiento del local.
En cuanto a la difícil decisión que supone comenzar desdecero con un emprendimiento propio y transformarlo en un modo de vida y sustento,resalta que siempre contó con el apoyo de su pareja: "Mi marido trabajó porcuenta propia toda su vida, pero cuando decidimos abrir ésto le pedí que sequede conmigo y juntos fuimos haciéndonos camino. Arrancamos con un pequeñokiosco, después fuimos trayendo productos y nos terminamos transformado en ladespensa y fiambrería que es hoy en día.
La familia siempre ha sido una prioridad para María yCarlos, quienes afirman que decidieron poner el local "para poder criar anuestros tres hijos y manejarnos por nuestra cuenta. Entre los recuerdos de lapareja, destacan ver corretear a los chicos por el comercio, cuando aún vivíancon ellos: "Se peleaban por cortar el fiambre, por atender, los volvía locos.Actualmente los dos mayores una mujer de 40 y un hombre de 37-, ya formaron supropia familia, pero el menor de 24 años, continúa en la casa de los padres, aquienes les da una mano a la hora de atender el local.
Al haberse establecido en Canning desde sus inicios, losdueños de "Mariel conocen a todos los vecinos del barrio, con quienes tienenuna relación que data de hace ya mucho tiempo, aunque durante los primeros añoslos clientes que más acudían a ellos, era la gente de los countries: "Laspersonas de los barrios cerrados fueron los que más venían a comprarnos. Los deMi Refugio, Venado I y Venado II eran los más habituales, y a pesar de que hoyen día se vinieron las grandes marcas para este lado, ellos nos sigueneligiendo cuando necesitan algún producto en específico y no quieren ir hastael supermercado y hacer la cola.
Debido a que el almacén surgió casi a la par de Mi Refugio,y muchos de los vecinos de allí asistían al lugar para hacer sus compras, Maríacuenta que "hace varios años, cuando estaban casi arrancando, los de laadministración del country me ofrecieron ponerme un negocio ahí adentro, perodecidimos seguir acá porque esta también es nuestra casa y lo que construimosjuntos con tanto esfuerzo.
Si bien han atravesado varios momentos duros, en los que lasventas disminuían y se hacía cada vez más difícil mantener el comercio, la parejamantuvo firme su idea de sacar fuerzas de todos lados para seguir adelante,siempre al frente del mostrador: "Con todos los años que estuvimos acá, pasamospor épocas duras en las que casi nadie podía venir a comprar, pero nunca se noscruzó por la cabeza la idea de cerrar y logramos sacarlo adelante. El día queinauguramos el negocio, nosotros prometimos que iba a ser para siempre, ymientras estemos los dos, vamos a seguir al pie del cañón.






