Durante los últimos dos años de este segundo siglo comoNación independiente, las autoras Silvia Bisignani y Patricia Richter, decidieronembarcarse en la tarea que les permite hacer su aporte a estos días de festejode Bicentenario, mostrando una de las caras quizás menos visitadas por nuestraimaginación de argentinos, cuando pensamos en la Declaración de laIndependencia, en aquel 9 de Julio de 1816.
El fruto de aquel ejercicio de dos años de preguntarse quépasaba en el resto del orbe y por ende, que significa hoy pensar en esa épocapara el resto del orbe- es el libro editado por Editorial Dunken, que setitula, sin rodeos, "El Mundo en 1816. Es que aquel año, que a nosotros nosrecuerda a empanadas y al frontispicio de la casita de Tucumán, evoca imágenesdistintas en buena parte del resto del planeta.
"Hubo una gigantesca catástrofe natural en 1816, quizás lamás grande de la que se tenga registro en toda la Historia de la humanidad. Fueuna catástrofe que significó además un marcado cambio cultural, pero del quenosotros, los argentinos, prácticamente no sabemos nada, explicaron en más deuna ocasión durante las visitas a escuelas, entrevistas y firmas de ejemplaresen las que ambas co autoras lomensesparticiparon desde la presentación oficial de "El Mundo en 1816, el últimoMarzo en la sede de gobierno de su municipio natal. Es que para buena parte del globo, no sólo no fue, como para nosotros, el añode la emancipación. Sino que ni siquiera se dio el lujo de pasar desapercibido.Mientras nosotros celebrábamos nuestro año inaugural, medio mundoatravesaba "El Año sin verano.
Es que un año antes, en Indonesia, hacía erupción el volcánTambora, cuyas cenizas se elevaron y para 1816, oscurecieron a una mitad delplaneta. Por el cambio climático se perdieron cosechas, Europa sufrió hambrunay peste. De esa oscuridad de ceniza,nacerían el Frankestein de Mary Shelley, el Vampiro de Polidori, comenzaba lacaída de Salieri, cuya figura se hundiría por siempre en una oscuridad indignade su talento, empujada por la enormidad de su contemporáneo Mozart. EnFrancia, Víctor Hugo comenzaba a escribir Les Miserables con Napoleon exiliadoen algún lugar del Atlántico-, mientras que en Italia fracasaba el estreno deEl Barbero de Sevilla, y en España quedaban inmortalizados los siniestros juegosde sombras de Francisco de Goya.
El libro continua por explorar también la suerte que corríanotros países que si bien estaban fuera de la sombra de la ceniza de Tambora,estaban también atravesando momentos que definirían su historia. Para terminaren el nuestro, en un repaso para ver que hacían nuestros próceres, y detallarel camino hasta Tucumán y hasta nuestro primer 9 de Julio.







