Canning

Accesorios Fabián: "La gente me felicita por mi progreso"

Fabián, un personaje que se hace parte del lugar desde que llegó a vender celulares y creció hasta tener su pequeño emprendimiento". La historia detrás de un puesto de trabajo.

Accesorios Fabián: "La gente me felicita por mi progreso"
El Diario Sur

Hace seis años que hay alguien que todos los habitué de la ciudad conocieron. En 2010 llegó como se suele decir con simpleza, con una mano atrás y otra adelante. "Antes limpiaba vidrios, estaba en la calle, y Walter me trajo a trabajar acá”. La dignidad del trabajo llena de orgullo el pecho de cualquiera, y por eso él mismo marca un antes y un después de llegar a Canning. Walter, es Walter Pérez, uno de los socios del desarrollo Las Toscas. Él, el que llegó a Canning atrás del trabajo, es Fabián. Accesorios Fabián es parte del paisaje, y él lo sabe. "Ahora estábamos viendo a ver si podía hacer un piso, porque había hecho un mejorado pero se hunde y va quedando feo”. Lo que fue en un principio una rejilla con fundas de celulares rápidamente pasó a ser una soga con chalecos y otros accesorios. Hoy es un elegante gazebo naranja a la vista de todos, con accesorios de todo tipo para autos, camionetas, motos y cuatriciclos."A los viejos countristas los conozco a todos, porque además yo estuve siempre en la calle, cuando era chico vendía chupetines en la esquina de Grimoldi”, cuenta con orgullo de ahora verse donde se ve. "La gente siempre me felicita por lo mucho que progresé”, repite una y otra vez. Es claro, Fabián reconoce, además de a Walter, a todo el entorno y la comunidad: "nunca tuve un problema, la gente nunca se quejó ni me dijo nada, siempre pasan y me saludan o me dicen algo porque soy de Boca”. Ni por asomo dibuja haber padecido algún tipo de amedrentamiento, ni de reclamo por el espacio: "la gente sabe que acá uno viene a trabajar, y no molesta a nadie. Después de la calle, hay un código y hay muchas esquinas para trabajar”, explicó. Repite una y otra vez que los problemas nunca estuvieron, y hasta evita usar la palabra robo, hurto o "vivida" a un hecho que le ocurrió poco tiempo atrás. "Seguro quien lo haya agarrado va a pasar y me lo va a pagar, y si no que le sirva de remedio”, resumió cuando recordaba que una vez le arrebataron una linga de color azul, que cotiza en los $300. Desde que amanezca, hasta que se haga de noche. Así se resume el tiempo de trabajo de Fabián, y por eso sigue creciendo. Él cree que Canning "tiene para crecer como veinte años más” y por eso seguramente allí estará, queriendo crecer un poco más. "Estoy desde que empieza el día hasta que termina. En verano más tiempo, porque los días son más largos”. No se diga más.