Se trata de varios barrios, entre ellos el Barrio Galeano, donde en su mayoría hechas a mano por quienes viven a la vera del Arroyo Aguirre, que con el pasar de los años se transformó en un barrio en el que la mayoría de los habitantes subsisten de changas o trabajos inestables. Los vecinos tras cada lluvia reclaman por el rebalse del arroyo y por la pérdida de muchas de sus pertenencias.
El lugar en cuestión está a metros de Chacras de Canning y del excéntrico barrio Terralagos; exactamente en la calle Galeano. A tan solo unos pasos de distancia un centro de yoga privado, parece mediar entre quienes los disfrutan y quienes lo desconocen.
El barrio Galeano tuvo sus primeros vecinos en los años 2000 y 2001, varios de ellos severamente golpeados por la crisis económica que se vivió en el país durante esa época. La coyuntura de ese entonces los obligó a establecerse como pudieron en un lugar prácticamente deshabitado, donde ni siquiera existían las calles. Desde ese entonces hasta hoy, la situación ha cambiado muy poco.
En el año 2005 la municipalidad de Ezeiza intentó lotear los terrenos ya habitados, y si bien algunos vecinos pagaron sus viviendas, otros no realizaron ese proceso de regularización e incluso llegaron nuevas familias que también se instalaron en terrenos vacíos.
El año pasado personal municipal realizó un censo en el barrio, para después de mucho tiempo tener estadísticas más precisas de quienes vivían allí. A pesar de dejar asentadas las necesidades del Barrio Galeano, pocas fueron solucionadas. Se realizó el ensanche del Arroyo Aguirre, lo que prometía un mejor flujo del agua para evitar las inundaciones. Pero esta obra no funcionó, ya que la mayoría de las lluvias terminan con el rebalse del arroyo y en consecuencia la inundación de gran parte del barrio. También se realizó un tendido de luz eléctrica, aunque hoy en día la mayoría de los focos no funcionan.
Lo que debería ser la calle Galeano, la única del barrio, es un camino de tierra completamente irregular que atraviesa el barrio de forma serpenteada. A los vecinos los conecta con el resto de la ciudad un endeble puente hecho por ellos mismos con postes de luz y maderas que está sobre el arroyo.
"La municipalidad nos dice que no tienen recursos para ayudarnos", afirmó María Estela, una vecina del lugar que constantemente se dirige hacia la municipalidad para hacer reclamos sobre su situación. Sin embargo, la municipalidad ha realizado obras en ese sector para el correcto funcionamiento de los desagües del country Terralagos, que requirió un mega emprendimiento hídrico previo a su inauguración.






