Crisis

A poco más de un mes de cumplir 50 años, La Lusitana tramita su baja

Sus dueños aseguran que ésta es la peor crisis que vivieron desde su llegada a Canning y, lamentablemente, deberán cerrar en un corto plazo.

A poco más de un mes de cumplir 50 años, La Lusitana tramita su baja
El Diario Sur

La Lusitana es uno de los bares emblemáticos de Canning. Desde el 28 de noviembre de 1968 abrieron todos y cada uno de los días su comercio para acompañar al crecimiento de la ciudad. Vieron a Canning ser pueblo y de a poco urbanizarse, fueron testigos de cómo los extensos campos se convirtieron en countries y la llegada con ellos de gran cantidad de comercios y grandes emprendimientos.

No obstante su valor histórico, a poco más de un mes de cumplir su 50 aniversario, sus dueños anuncian con tristeza: “estamos tramitando la baja”. Marcelo y Jorge vieron crecer el comercio de la mano de su familia. Fue su padre quien comenzó con el bar y, posteriormente ellos agarraron la posta.

Por un problema de disminución visual, con tan sólo 14 años  Jorge dejó la escuela y comenzó a ayudar a su padre en el negocio. Hoy, con más de 40 años invertidos en el local, lamenta que la crisis haga peligrar el sueño de celebrar los 50 años.

 “Trabajo desde el año 74 y esto es lo peor de lo peor, si 2018 hubiese pasado de largo hubiese sido bárbaro. Empezamos con un robo y ahora con la crisis, estamos muy mal”, lamenta Jorge y añade: “Los aumentos nos afectaron particularmente y laboralmente. Esto no da para más, no podemos trabajar durante mucho más tiempo si entran cinco y salen seis en efectivo. Nosotros no pagamos alquiler por lo menos, pero ahora tuvimos que dejar de pagar algunos impuestos, algo que era impensado para nosotros. El usuario no puede hacerse cargo de todo porque tiene cada vez menos”.

En este sentido, aseguró que esta crisis es  la peor en años. “En el 74 escuchaba a mi viejo renegar de todo: el “Rodrigazo”, la época de los militares que tuvo también sus problemas económicos, el gobierno de Alfonsín, de Menem… pero un caso así de que se le aplica todo a quien no puede, nunca”, aseguró y destacó: “Lo intentamos todos los días nuevamente porque, ¿qué vamos a hacer? Pero no hay salida. Hace tres años vendíamos 60 o 70 sánguches por día y hoy no llegamos a los 10”.